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Berlusconi sigue teniendo a Rijkaard entre ceja y ceja

Frank Rijkaard renovó el pasado mes de septiembre su compromiso con el FC Barcelona hasta 2009. En el nuevo contrato se incluyó una cláusula según la cual el entrenador cedía sus derechos de imagen a cambio de disponer de una vía de escape que Silvio Berlusconi, dueño y señor del Milan, quiere aprovechar.

Rijkaard rueda de prensa Rijkaard rueda de prensa

Frank Rijkaard ha levantado un equipo que estaba muerto. No ha sido él solo, pero sí es una pieza clave en el Barça actual. Por eso sorprendió, en su momento, la inclusión de una cláusula de escape con destino AC Milan a cambio de ceder sus derechos de imagen. De todos es sabido que el holandés pasó en Milán sus mejores años como futbolista, y tampoco es ningún secreto que Berlusconi está dispuesto a tirar la casa por la ventana por fichar a un gran técnico con pasado rossonero.

Según parece ser, la trayectoria del Milan en Liga tiene a Carlo Ancelotti en la cuerda floja. De hecho, hace meses que lo está. La derrota ante la Roma el pasado fin de semana, que deja a los milanistas casi fuera de la pelea por la Liga, podría precipitar las cosas. Berlusconi querría ya a Rijkaard pero sabe que es imposible. El holandés no es de los que deja cosas a medias, y su ciclo en Can Barça no ha terminado. Falta otra Liga… o una Champions.

La oferta económica, por otra parte, no dejaría indiferente al técnico holandés. Si ahora cobra unos 3 millones por temporada, Berlusconi no tendría ningún problema en, como mínimo, doblar esa cifra. "Mi querido Carletto tiene la deformación propia del que fuera un jugador de corte defensivo y no aprecia que este Milan no se siente cómodo cuando juega con un sólo delantero; o cambia o lo mando a su casa", dijo en su día Berlusconi de Ancelotti. El mandamás rossonero sabe que Frank juega al ataque y que él también puede ofrecerle un proyecto ilusionante como el del Barcelona. El holandés mismo podría renovar un equipo lastrado por la veteranía de la defensa, por ejemplo.

En el Camp Nou toca reaccionar, porque la marcha de Rijkaard sería un duro golpe.

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