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¿Blindar a Rijkaard?

La séptima Copa de Europa fue lo último que hizo Jupp Heynckes en el Madrid, y a Carlo Ancelotti le puede pasar lo mismo dentro de diez días. Berlusconi quiere cambiar de entrenador y le puede echar las redes a Frank Rijkaard. El Barça deberá tener cuidado…

Rijkaard rueda de prensa Rijkaard rueda de prensa

Cuando llegó al Barcelona, nadie daba un duro por él. Sí, había dirigido a la selección holandesa en su primer trabajo como entrenador, y la llevó a las semifinales de la Eurocopa (jugando en casa), en las que topó con la racanería italiana. Pero en el único club donde había estado, el Sparta de Rotterdam, dejó un descenso (con 8 victorias en 40 partidos) como recuerdo.

Sin embargo, Joan Laporta apostó por él en junio de 2003 y le fichó por 2 años, a razón de un millón de euros por temporada, y la opción de renovar dos campañas más. El gran papel del equipo, refrendado desde el campo por unas incorporaciones en verano de 2004 más que acertadas, provocaron que el presidente del Barça revisara el contrato de Rijkaard (pasó a cobrar 1,2 millones) en noviembre pasado. El próximo paso es ejecutar la prórroga de dos años prevista, ofrecer otros dos años más de contrato y atar así al holandés hasta 2009 con un sueldo de 1,5 millones.

Con eso cuenta el Barcelona mientras Berlusconi está muy cerca de descabezar a Ancelotti, ex jugador, como Rijkaard, del Milan. Il Cavaliere, abonado según parece a sentar a antiguos rossoneros en su banquillo, podría ver en Frank al perfecto ‘caramelo’: joven, sensato, atrevido, amante del fútbol de ataque, fugitivo de las polémicas… y con una ficha poco menos que irrisoria. Hablando, claro, en términos futbolísticos. Jose Mourinho cobra más que cualquier jugador del Barcelona (Abramovich le paga ni más ni menos que 7,5 millones), mientras que otros técnicos superan también holgadamente al holandés: Ferguson recibe 6 millones del United, Eriksson 5,8 de la Federación Inglesa, e incluso un novato como Benítez llega a los 2,6.

Así las cosas, y sabiendo que Ancelotti tiene casi las horas contadas en Milan ("Mi querido Carletto tiene la deformación propia del que fuera un jugador de corte defensivo y no aprecia que este Milan no se siente cómodo cuando juega con un sólo delantero; o cambia o lo mando a su casa", ha dicho Berlusoni"), el Barcelona debería tener clara la estrategia a seguir: blindar o no a Rijkaard, un técnico cuya reputación ha subido como la espuma durante los dos años que lleva en el Camp Nou. El holandés, eso sí, tiene el Can Barça un proyecto propio, al que quedan los mejores años, y eso puede pesar más que Berlusconi. Aunque el interés está ahí…

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