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El fichaje estrellado: Alessandro Faiolhe ‘Mancini’

Cuando había logrado incluso hacerse un hueco en las convocatorias de la selección brasileña, tomó la decisión de fichar por el Inter… y se equivocó.

Mancini se resiste a abandonar el Inter (FOTO: Getty Images) Mancini nunca dio su talla en Milán (FOTO: Getty Images)

Cuando Alessandro Faiolhe Amantino, más conocido dentro del mundo del fútbol como Mancini (Ipatinga, 1 de Agosto de 1980), fichó por la Roma procedente del Venezia de la Serie B a cambio de una cantidad irrisoria, muchos en el Olímpico se llevaron las manos a la cabeza. ¡Cómo iba a suplir este perfecto desconocido nada menos que a Cafú! Y si bien Mancini nunca fue Cafú, lo cierto es que su fichaje resultó uno de los grandes aciertos de la entidad giallorrossa de la última década.

Tenía fama de descuidado en defensa, de ser blando en la marca, pero en Roma supieron valorar más sus condiciones ofensivas y su versatilidad a la hora de adaptarse a numerosas posiciones dentro del terreno de juego. En realidad, más que sus buenas migas con la grada, lo más extraño fue que un jugador de esas características congeniara nada menos que con Fabio Capello, uno de los técnicos más rigurosos que existen.

Contribuyó y mucho a que la grada viera con mejores ojos a Mancini el golazo de tacón que en su primera temporada en el club capitalino le hizo al archirrival, la Lazio, a 10 minutos para el final y con 0-0 en el marcador. Lo cierto es que Mancini dejó auténticas obras de arte durante su estancia en el club romanista, que le llevaron incluso a formar parte de la selección brasileña que disputó la Copa América de 2004 (llegó a disputar un total de 6 partidos con la canarinha). Pero en el verano de 2008 todo se truncó.

José Mourinho solicitó la incorporación de Mancini para el Inter, algo a lo que el presidente, Massimo Moratti, accedió de buen grado, pagando 13 millones de euros por el extremo de Ipatinga. Si había triunfado con Capello, ¿por qué no iba a hacerlo con Mou? Pero casi desde el principio la relación no funcionó. Mancini cada vez jugaba menos, lo que provocaba que su estado de forma no fuera el ideal, y cuando tenía la oportunidad de actuar lo hacía por debajo de lo esperado. Una espiral negativa de la que jamás pudo escapar.

Tanto fue así que durante el mercado invernal de 2010 el Inter no tuvo problema en ceder al futbolista al Milan, su eterno rival ciudadano. Debían estar muy seguros de que su mal momento le impediría triunfar también vestido de rossoneri. Y así fue. Hastiado, Mancini tomó la decisión de regresar a Brasil el pasado mes de enero, enrolándose en las filas Atlético Mineiro, el club donde se formó, aunque las cosas no le están yendo bien allí. Además, tiene pendiente una causa judicial por una acusación de presunta agresión sexual que data de Diciembre de 2010…

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