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El fichaje estrellado: Carlos Queiroz

Ni su trayectoria en el Real Madrid ni su paso por el banquillo de la selección de Portugal pasarán a los anales de la historia del fútbol…

Carlos Queiroz en el banquillo de Portugal Carlos Queiroz no dio la talla en el Madrid ni en Portugal (FOTO: Getty Images)

Cuando Florentino Pérez decidió no renovar el contrato de Vicente Del Bosque para dar un nuevo empuje al último gran Real Madrid que realmente se ha visto en Europa, las quinielas sobre quién podría ser el reemplazante se multiplicaron. Prácticamente fue un secreto hasta el final, pues nadie podía imaginarse que el nombre del elegido sería el de un desconocido para el gran público como Carlos Queiroz.

Las redacciones de toda España se lanzaron como lobas al Google para averiguar algo sobre este misterioso nombre que se había aparecido en la mente de Florentino, y el cual iba a ser capaz de provocar un giro en un Madrid que acababa de conquistar la Liga (en realidad, la idea que ‘inspiró’ al presidente blanco no fue otra que la de dar una imagen más glamourosa también a su banquillo, como había hecho con la plantilla fichando a Beckham, Zidane, Figo, Ronaldo…).

Y durante algunos meses la jugada pareció salirle bien a la cúpula madridista. El equipo ganaba, jugaba bien, tenía la fortuna de que Barcelona aún se encontraba en estado de zozobra tras la oscura etapa de Joan Gaspart… Pero existían dos problemas que a la postre resultarían mortales para Queiroz. El primero, que siempre jugaban los mismos (tenía 11 fijos que lo disputaban todo, y del resto apenas contaba con Guti y Solari). Usar solo 13 ó 14 hombres para una temporada tan larga… El segundo hándicap, que en muchas ocasiones se veía cierto aire de prepotencia en el equipo, cierta ‘sobradez’.

Y el proyecto se le acabó deshaciendo lamentablemente en una final de la Copa del Rey que no supo ganarle al Zaragoza a pesar de que los maños jugaron desde el minuto 67 (y toda la prorroga) con uno menos. Empezaba a notarse el cansancio físico acumulado por la falta de variantes. Más tarde, el Mónaco apeó al Madrid en cuartos de final de la Champions con el cuadro más fácil que se recuerda (la que terminó ganando el Oporto de Mourinho). Un gol en el Bernabéu de Morientes, cedido por el Madrid, que pareció ser intrascendente, acabó sirviendo para que en la vuelta el Mónaco se creciera y acabara dándole la vuelta a la eliminatoria. La dejadez de la ida para ‘matar’ al rival, sumada a la falta de fuerzas en la vuelta, supusieron la sentencia para los blancos.

Queiroz continuó sin tener cintura en los meses siguientes, el equipo se siguió rompiendo y acabó protagonizando un horrible final de temporada con cinco derrotas al hilo, el record negativo en la historia de la entidad. El Real se metió en la siguiente Liga de Campeones por al puerta de atrás (fue cuarto) y Florentino Pérez echó a Queiroz, que regresó al United para unirse al equipo técnico de Alex Ferguson como ayudante.

Años más tarde, en el 2008, Queiroz fue llamado por la selección de Portugal, que con Cristiano Ronaldo en plena efervescencia se veía capaz de todo, máxime después de jugar la final de la Eurocopa ’04 y llegar a ‘semis’ del Mundial ’06. Sudáfrica era el objetivo pero un poco más y la seleçao das quinas se queda fuera de las 32 clasificadas. La ‘repesca’ salvó al seleccionador, que terminó dirigiendo a su país en la fase final aunque se rumoreó que podía ser cesado antes. Mala manera de llegar a un Mundial.

Las tácticas hiperdefensivas empleadas por Queiroz en Sudáfrica desesperaron definitivamente a aficionados, dirigentes, periodistas e incuso jugadores, hasta el punto que tras ser eliminados por España en octavos muchos de ellos estallaron en contra de los planteamientos de su ‘jefe’, entre ellos pesos pesados como Cristiano o Deco. La Federación portuguesa se vio obligada a prescindir de Queiroz, en una decisión que quizá debió tomar muchos meses antes.

Sin embargo, no todo ha sido negativo en la carrera de nuestro protagonista, por supuesto. A él se le atribuye en parte el descubrimiento de una de las mejores generaciones de futbolistas portugueses de todos los tiempos, la que eclosionó a finales de los ’80 e inicios de los ’90 y que estaba comandada por figuras de la talla de Figo, Rui Costa, Fernando Couto, Joao Pinto, Capucho, Abel Xavier o Jorge Costa. Sin duda, Queiroz ha estado más fino descubriendo talento que dirigiendo estrellas.

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