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El fichaje estrellado: Marc Overmars

El extremo holandés llegó al FC Barcelona procedente del Arsenal y se convirtió en el fichaje más caro de la historia ‘culé’, pero nunca pudo justificar su precio

El Camp Nou no pudo disfrutar del mejor Overmars (FOTO: Getty Images) El Camp Nou no pudo disfrutar del mejor Overmars (FOTO: Getty Images)

Hasta que el pasado verano Ibrahimovic supero la marca, nuestro protagonista de hoy, Marc Overmars, ostentaba el (llamémosle) honor de ser el jugador más caro en la historia del Barça. Ni Rivaldo, ni Ronaldo, ni Ronaldinho, ni por supuesto jugadores mucho más antiguos como Maradona o Schuster habían supuesto un desembolso similar al que Joan Gaspart, presidente en aquel verano de 2000, había realizado al Arsenal por hacerse con el ‘tulipán’: 6.500 millones de pesetas (al cambio actual, unos 39 millones de euros).

Obviamente, había ‘dinerito’ fresco en las arcas del club azulgrana, pues hacía pocos días que Florentino Pérez se había convertido por primera vez en presidente del Real Madrid y había cumplido su promesa electoral de fichar a Luis Figo por 10.000 millones de pesetas. Fue, precisamente, el hecho de convertirse a ojos de la afición en el hombre destinado a sustituir al portugués en la labor de extremo (auque por la otra banda) el primer obstáculo insalvable que encontraría el futbolista en su periplo de azulgrana.

No fue el único motivo, claro está, para que un jugador de su talla fracasase en el Camp Nou. Al fin y al cabo, hablamos de un jugador que colaboró en el cuarto puesto logrado por Holanda en el Mundial de Francia, que acababa de llevar también a la ‘oranje’ a semifinales de la Eurocopa, que había sido clave en el doblete del Arsenal en el ’98, que había sido campeón de Europa y del Mundo formando parte del último gran Ajax de la historia… Un ‘crack’. Pero el momento institucional que vivía el Barcelona se habría llevado por delante casi a cualquiera.

Sobre todo si estamos ante un excelente jugador… pero altamente endeble moralmente y, desde su llegada a la ciudad condal, también físicamente. Las lesiones cortaron constantemente el ritmo de Overmars, algo mortal para un jugador que vive del regate y el sprint, y si a eso le unimos que mentalmente no era lo suficientemente consistente como para sobreponerse a las adversidades, obtenemos un cóctel absolutamente nefasto para el jugador. Tal fue el desencanto de Overmars con el fútbol que terminó por retirarse cuando aún el quedaba un año de contrato (y, ojo, renunciando al dinero) con tal de poner fin a la pesadilla. Años más tarde descolgó las botas para ayudar a subir al Go Ahead Eagles de su corazón, pero la ‘reentré’ no salió del todo bien.

Sin embargo, a diferencia de otros fichajes estrellados que aquí hemos rememorado, Overmars no salió repudiado de Can Barça, que siempre tuvo fe en que el jugadorazo que llevaba dentro saliera a relucir (como aquella noche en Anfield…). Su carácter afable y despistado, además, siempre cayó bien a la grada, especialmente anécdotas (o leyendas urbanas) que se contaban sobre él, como que un día se fue a casa olvidando que su mujer le estaba esperando en el Camp Nou, salir al banquillo en chanclas y olvidarse las botas en el vestuario o alentar a sus compañeros con un “a la vuelta remontamos” tras perder ante el Figueres en Copa sin darse cuenta de que la eliminatoria era a partido único…

Aunque la anécdota más recordada fue cuando, en plena persecución para tratar de recortarle distancia al Real Madrid en Liga y compareciendo en rueda de prensa, se olvidó de los puntos que había entre su equipo y el líder. A jugadores de este tipo, como se suele decir, se les quiere o se les odia, pero tal y como son, nadie puede hacer que cambien. Tal vez con otro talante no hubiera llegado a ser la estrella que fue, aunque en Barcelona, obviamente, muchos no le recuerden precisamente por haber demostrado su categoría como futbolista.

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