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Fichajes Históricos: Joseba Etxeberria

Sin llegar al nivel de ‘pasión’ de los trasvases Barcelona-Madrid, los sentimientos generados por los cambios de camiseta de algunos jugadores entre Real Sociedad y Athletic de Bilbao no han sido moco de pavo. Uno de sus casos más míticos, el de Joseba Etxeberria.

etxeberria Joseba Etxeberria, con el Athletic de Bilbao

Acababa la temporada 1994/95, y, aunque era cuestión de días que algún ‘grande’ viniera a llevarse a su gran goleador, Meho Kodro (el Barça fue su destino), había confianza en Anoeta con el poderío ofensivo de la Real Sociedad, ya que subía de la cantera un extremo muy prometedor: Joseba Etxeberria.

El futbolista guipuzcoano, que entonces sólo tenía 17 años de edad, apenas había podido disputar seis encuentros en ese campeonato liguero, dejando ya buenas sensaciones, pese a andar lejos del nivel mediático de otro jugador de su quinta, Raúl González, revelación nacional de esa campaña. Sin embargo, para desgracia txuri urdin, en abril de 1995 había dejado una impresión más que buena a ojos del ‘planeta fútbol’ en el Mundial Juvenil de Qatar, donde ‘El Gallo’ acabó siendo el máximo realizador del campeonato con 7 tantos.

El Bilbao, que ya había ‘birlado’ a Bittor Alkiza a los blanquiazules la temporada anterior (si bien entonces la entidad donostiarra acordó traspasar al jugador por 220 millones de pesetas -cerca de 1’3 millones de euros-, cuando su cláusula de rescisión era de 600 millones -3’6 millones-), le echó el ojo a Etxeberria (aunque seguro que ya le tenían controlado) en ese torneo de selecciones, y, tras ponerse de acuerdo a nivel económico con el futbolista (los de San Sebastián le ofrecían 100 millones de ficha a repartir en 6 temporadas, mientras los rojiblancos casi doblaron la oferta, llegando a los 190 millones de sueldo en la misma cantidad de campañas), quisieron negociar con la Real el traspaso del atacante. Los txuri urdin señalaron su cláusula de rescisión, 550 millones de pesetas (unos 3’3 millones de euros), y el club bilbaíno no tuvo problemas en desembolsar dicha cantidad, pese a que el techo cualitativo del extremo vasco aún era una incógnita. Con esta operación, Etxeberria se convertía en el fichaje nacional español más caro de la historia.

Aunque el semifracaso balompédico de anteriores precedentes (Loren, Iturrino, Billabona, o, en ese primer año, el propio Alkiza) hizo que el enfado de los directivos donostiarras ante la decisión unilateral del Bilbao fuera más contenido de lo que cabía esperar (“ninguna persona del club [Real Sociedad] me ha llamado para interesarse por la situación que ha producido”, declaró, antes de concretarse el fichaje, el padre de Etxeberria), las relaciones entre los dos grandes clubes de Euskadi sí que se enturbiaron, y podrían haber degenerado de verdad si el exjugador blanquiazul hubiera mantenido la demanda que interpuso, a principios de septiembre, a la Real Sociedad (la cual había ‘amenazado’ con forzar la anulación del fichaje por defecto de forma en la operación) por ilegalidades en su contrato de juvenil (aducía que su padre, tutor legal, no había firmado el contrato, y que la diferencia entre su ficha -150.000 pesetas / 901 euros- y su cláusula -550 millones- era desproporcionada, por lo que reclamaba para sí la cantidad de traspaso). Finalmente, el Bilbao convenció a su nueva estrella para que retirara su acto procesal, cosa que hizo a mediados del mismo mes, después de que dirigentes de la Real se personaran en un acto de conciliación entre ambos equipos.

Con el tiempo, Etxeberria se convertiría en uno de los jugadores más míticos de la historia del Bilbao, tras vestir de rojiblanco durante quince temporadas (incluso renunciando a su sueldo, como agradecimiento profesional, en la última de sus campañas).

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