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Fichajes Históricos: Mazinho

Más que un ‘fichaje histórico’ (y que me perdone la hinchada celtiña), un ‘fichaje con historia’: Mazinho estuvo a punto de convertirse en el primer jugador…que se compra a sí mismo.

mazinho Mazinho, en un partido del Celta de Vigo

Corría junio del año 1996, y, con la Liga ya terminada en mayo debido a la Eurocopa que debía disputarse ese mismo mes, Mazinho, por entonces con 30 años de edad y jugando en el Valencia CF, se encontraba de vacaciones en Brasil, despreocupado de su futuro, ya que, a finales de mayo, había declarado que, pese a haber recibido algunas ofertas de clubes de Japón, Brasil, y España, su intención era seguir en la entidad che. Poco se imaginaba el centrocampista brasileño que, pese a no moverse de su país, le esperaba un mes bastante ajetreado.

Y es que la realidad del jugador en el conjunto levantino era que Luis Aragonés, entonces entrenador de los blanquinegros, no quería seguir contando con él (y el técnico ya había avisado de ello a Mazinho, pero el mediocentro esperaba hacerle cambiar de opinión en el campo), y que, terminando su contrato en junio de 1997, el Valencia quería traspasarle sí o sí para recuperar parte de los 200 millones de pesetas (algo más de 1’2 millones de euros) que invirtió en él dos años antes.

Así, el Celta fue el equipo que, ya el 4 de junio, hizo público su interés por el mediocentro sudamericano, y diez días después -14 de junio-, el club gallego anunciaba que había contratado al jugador por tres temporadas a cambio de 135 millones de pesetas (811.000 euros), en una operación en la que había pagado otros 100 millones por Juan Sánchez, delantero que había jugado cedido en Vigo los últimos dos cursos.

Supuestamente, el propio implicado -Mazinho- había dado su visto bueno al traspaso, pero el 18 de junio, cuatro días después de que el fichaje se anunciara, el futbolista sorprendió a todo el mundo declarando desde Brasil que estaba indignado y triste porque toda la operación se había realizado a sus espaldas (ya en agosto de 1994 se retrasó su incorporación al Valencia al molestarle el jugador que los che anunciaran oficialmente su fichaje sin que el acuerdo estuviera aún legalmente cerrado), acusando a Paco Roig, entonces presidente del Valencia, de embustero (“Roig me dijo que todo iba bien, y que me quedaría en el Valencia”), negándose a aceptar la oferta del Celta, y, lo más sorprendente de todo, amenazando con ¡ficharse a sí mismo! (“me ha vendido por una banana (…) si el Valencia me quiere vender tan barato, puedo comprarme mi ficha y me voy a donde quiera”). Es habitual ver a futbolistas que, con la carta de libertad en las manos, van al club que quieren, o que reciben dinero de su nuevo club para pagar la cláusula de rescisión que tienen con el antiguo, por razones fiscales, pero, de producirse, la amenaza de Mazinho habría sentado, sin duda, un precedente.

Aunque el futbolista advertía de que en su país le querían (“tengo ofertas del Sao Paulo, el Fluminense, y el Flamengo”), finalmente, Horacio Gómez, antiguo presidente del Celta, viajó hasta Brasil para hablar en persona con el centrocampista, y convencerle de que fichara por su equipo. Eso hizo el día 26 de junio, por las cantidades ya acordadas, y, durante las tres temporadas en las que estuvo en Vigo, Mazinho se convirtió en una de las figuras del conjunto gallego.

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