Noticias de rumores y fichajes

Informe Mercafutbol: ¿Ha hecho bien Abramovich destituyendo a Villas-Boas?

El propietario del Chelsea ha despedido al técnico portugués ocho meses después de su aterrizaje.

André Villas-Boas, durante un encuentro del Chelsea Villas-Boas, cuando aún dirigía al Chelsea (FOTO: Cordon Press)

André Villas-Boas aterrizó en Stamford Bridge el pasado 20 de junio de 2010 con un zurrón cargado de ilusiones y buenos pronósticos. A fin de cuentas, el técnico portugués había llevado al Oporto hasta la cima (ganó, en la temporada 2010-11, Liga, Europa League y Copa de Portugal) y en su historial residía una vinculación con José Mourinho, a quien Villas-Boas asistió desde 2002 hasta 2009, período en el que Mou dirigió a Oporto, Chelsea e Inter de Milán.

Durante tal periplo, Villas-Boas aprendió de los métodos de Mourinho (con quien también coincidió en el Oporto desde 1994 hasta 1996, cuando Mou era el segundo de Bobby Robson y Villas-Boas un ojeador de tan sólo 16 años) y de tal experiencia quiso extraer rendimiento Roman Abramovich para su Chelsea. Lamentablemente para sus intereses, Villas-Boas no se convirtió en The Special Two y el entrenador luso cayó preso de una revolución infructuosa.

El portugués trató de restar peso a las vacas sagradas blue, como Frank Lampard o Ashley Cole, e intentó, sin éxito, dotar al Chelsea de un estilo más vertiginoso y creativo. El objetivo acabó el agua de borrajas porque no encontró el hilo conductor necesario para llevar a cabo tal empresa y porque no fue capaz de formar un centro del campo creativo y sólido. Con la excepción del fijo Raúl Meireles, Villas-Boas se hartó a mover piezas en la medular y tampoco encontró acomodo para Juan Mata, siempre solidario y comprometido pero en ocasiones desubicado, al actuar unas veces por la izquierda y otras por el medio.

A tales circunstancias, se sumó la falta de acierto de Fernando Torres y la necesidad de tirar de un veterano como Didier Drogba, el jugador que a la postre más alegrías ha dado a Villas-Boas, para encontrar el gol. La falta de ideas y rigor fue provocando un run-run constante que explotó ayer con la destitución del portugués, tras la última derrota del Chelsea frente al West Brom (1-0). Dos semanas antes, habían perdido frente al Everton (2-0) y ante el Nápoles, en el partido de ida de los octavos de final de la Champions League (3-1) disputado en San Paolo.

Tal derrota, consumada en la competición favorita de Villas-Boas, acabó firmando la sentencia del portugués, a quién ni siquiera se le ha dado la oportunidad de reivindicarse en el partido de vuelta. Abramovich ha optado por dar la vara de mando a Roberto di Matteo, hasta ahora asistente del portugués, y, salvo sorpresa, el magnate ruso esperará a verano para contratar a su entrenador de campanillas.

Sin embargo, ¿qué sucederá hasta entonces? ¿podrá Di Matteo resucitar a un Chelsea que a día de hoy se encuentra fuera de los puestos Champions? Parece que para el cometido Di Matteo no cuenta, al menos sobre el papel, con las tablas necesarias y ello ha generado otra corriente de inseguridad entorno a la última decisión tomada por Abramovich. Inseguridad y críticas procedentes de la asociación de entrenadores de la Premier League. El director ejecutivo de tal organización, Richard Bevan, tachó, ante los micrófonos de la BBC, de “vergüenza” el despido de Villas-Boas y apuntó:

Haber tenido ocho entrenadores en nueve años es una vergüenza para el propietario, para el club, para los aficionados y para la liga

Además, aseguró que Villas-Boas, quien ha sido cuestionado hasta por sus propios jugadores debido al estilo empleado, no pudo desempeñar libremente su cargo en Stamford Bridge y apostilló:

Los futbolistas necesitan conocer la estrategia del entrenador y saber que su trabajo no está cuestionado. El éxito se consigue con tiempo y estabilidad, de lo contrario es muy difícil para un entrenador como André imponer su filosofía y construir un equipo

¿Tiene razón Richard Bevan? ¿Le ha faltado tiempo y confianza a Villas-Boas para llevar a cabo su proyecto? ¿O ha hecho bien Roman Abramovich despidiendo al técnico luso?

Compartir

Comentarios