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Informe MF: las claves del hundimiento del Barça

El conjunto azulgrana, que ha perdido buena parte de su ventaja en Liga, también quedó apeado de la Champions League ante el Atlético de Madrid.

leo-messi Messi, durante un partido (FOTO: radiometro1055.com.ar)

El mismo día que un equipo entraba en la historia del deporte, los Golden State Warriors y su impresionante 73-9 en liga regular, otro que el año pasado firmó su propia página de éxitos, el Barça de Luis Enrique y el tridente, decía adiós a la opción de reeditar el triplete (Champions, Liga y Copa). Semana dura para la afición blaugrana: después de enredarse en Liga con una derrota en San Sebastián (1-0), el club azulgrana dijo adiós a la máxima competición continental en cuartos de final ante el Atlético de Madrid. Antes, el Barça ya se había dejado dos puntos en Villarreal (2-2) y tres en el Clásico (1-2), confirmando una crisis imposible de vaticinar cuando el equipo acumuló hasta 39 jornadas sin conocer la derrota. ¿Qué le ha pasado al Fútbol Club Barcelona en apenas un mes?

El Atlético de Madrid fue mejor

La causa principal de la eliminación del Barça en Champions es el Atlético de Madrid. Los del Cholo fueron mejores en la ida con Torres en el campo y sólo la (justa) expulsión del delantero puso en riesgo su clasificación. En la vuelta, con 11 contra 11 más el fervor del Calderón, el Atlético volvió a superar al Barça en casi todas las facetas del juego. Más intensos, más efectivos, más frescos y, por encima de todo, con las ideas más claras, el Atlético empleó con acierto sus armas para avanzar a semifinales de forma más que merecida: presión asfixiante, fiabilidad defensiva y un contragolpe letal.

El Barça se dio un atracón de posesión estéril, tediosa, y el Atlético fue un rayo con el balón en los pies. Para los del Cholo, dos pases son mejor que tres para alcanzar la meta rival. Además, nadie penaliza más los errores del rival que el Atlético, que de un mal despeje de Alba hilvanó el golazo de Griezmann. Saúl activó su talento, ese que pone al servicio del equipo como buen soldado del Cholo que es, y el francés ejecutó con un cabezazo plástico, efectivo y letal. 1-0. Ningún escenario le sienta mejor al Atlético. No hubo milagro blaugrana, que no encontró a Messi ni a Neymar y que se estrelló una y otra vez contra la muralla rojiblanca. La principal razón de la eliminación azulgrana, pues, fue el gran Atlético de Madrid que ha construido Simeone.

Por cierto, la mano de Gabi dentro del área que Rizzoli sacó fuera no debería servir de excusa para el Barça, pero sí para callar a todos aquellos (Filipe Luis) que quisieron ver una mano negra en el partido de ida y una conspiración judeomasónica en cada victoria azulgrana. El Barça fue mejor el año pasado y por eso ganó. Este año ha sido peor y ya está en casa.

La MSN, desaparecida

Dicho esto, el Barça lleva dando síntomas de desfallecimiento desde hace un mes. Luis Enrique podrá explicar en rueda de prensa que sus chalecos de última generación le dicen que los futbolistas no están cansados, pero lo cierto es que Messi, Neymar y Luis Suárez lo han jugado casi todo desde que empezó la temporada. Si no están cansados, lo parece. Tal y como explica Miguel Rico en Mundo Deportivo, Lucho cambió el año pasado 12 veces a Neymar, 15 a Luis Suárez y 1 a Messi, que come aparte. Esta temporada, Ney ha sido sustituido una vez (minuto 85 ante el Málaga), Luis Suárez ninguna y Messi dos (una por lesión ante Las Palmas). Datos.

Luis Enrique y su Barça se han entregado al incontestable talento del tridente y el equipo ha acabado siendo víctima de la ambición de los tres, que quieren jugarlo todo. Siempre. Y ante cualquier rival. Lucho no tiene alternativas de nivel (Munir aún no lo es), aunque se hartó de pedir a Nolito en el mercado de invierno, pero ni el futbolista del Celta ni el cuarto delantero que pueda llegar el año que viene (se habla de Gameiro), jugarán los principales partidos del año.

luis-suarez

Una plantilla corta

Andrés Iniesta fue el mejor en el partido ante el Atlético, una realidad que se puede entender desde dos puntos de vista: 1) Iniesta es un crack, lo que nadie pone en duda; 2) Iniesta ha descansado más que nadie. El Barça, del que ya sabíamos que tiene una plantilla corta, lleva desde agosto jugando con 13 o 14 futbolistas. Además, de los principales hombres de refresco (Arda, Sergi Roberto, Mathieu), dos juegan en la posición de interior, la que más opciones da a Luis Enrique y, por lo tanto, la que más rota.

La lesión de Mathieu también ha trastocado los planes de Lucho porque el francés sirve para dar descanso a tres hombres de la defensa: Piqué, Mascherano y Alba. De rebote, Busquets tampoco ha podido rotar porque Mascherano debía jugar de central y porque Sergi Roberto, al que se ha utilizado en esa posición alguna vez, se ha utilizado más como lateral (por Alves y por Alba) o como interior. Además, puede que Sergi Roberto no esté preparado para jugar de mediocentro, que no es su posición, en partidos de máxima exigencia como el del Atlético o el Clásico. La baja forma de Busquets es casi tan clave como la de Messi, Suárez y Neymar.

Finalmente, se esperaba que la entrada de Arda Turan y Aleix Vidal en el mes de enero ayudara a revitalizar al equipo, pero el ex del Sevilla apenas ha entrado en los planes de Luis Enrique y el turco ha padecido un dramático problema de adaptación. Total, que la plantilla se ha quedado más corta de lo previsto y Lucho ha tenido un estrechísimo margen de maniobra: si la MSN no rota y no se confía en Bartra ni en Vermaelen, las escasas modificaciones se limitan al centro del campo.

Sin Messi no hay paraíso

Leo Messi entendió un día que para ser el mejor jugador del planeta no necesitaba meter un gol Maradoniano en cada partido. El crack de Rosario entendió después que para ser el mejor jugador del planeta tampoco necesitaba meter 90 goles por temporada. El ’10′ blaugrana entendió más adelante que para ser el mejor jugador del planeta podía retrasar un poco su posición y ser principio y final de muchas jugadas. Ahora, el mejor jugador de la historia del fútbol debe entender que para volver a ser el mejor jugador del planeta no puede jugar 80 partidos al año: bastará con que juegue 70 a su máximo nivel, ese que ha mostrado durante la última década de forma casi ininterrumpida.

La dificultad de volver a ganar

La célebre intensidad a la que se hace referencia en muchos partidos, habitualmente por falta de ella, no se puede medir como la posesión o los tiros a puerta, pero también marca la diferencia. La intensidad es que te lleves ese balón divivido, que ganes el salto en un córner, que consigas un saque de banda donde no había nada y que levantes al público animando desde el banquillo. Esa intensidad es más difícil de mantener cuando tienes el estómago lleno que cuando lo tienes vacío. El Atlético de Madrid perdió una final de Champions en el último suspiro y el Barça viene de ganarla después de vencer a los campeones de las mejores ligas europeas. No faltó intensidad en el equipo blaugrana, sencillamente hubo más en el Atlético.

Más allá de análisis, la realidad es que es muy complicado ganar dos Champions League seguidas. Nadie lo ha conseguido hasta ahora. Y el Barça, sin duda el que más cerca ha estado de conseguirlo, no será el primero.

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