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Los mayores fiascos invernales

Si hace unos días publicábamos los mejores fichajes invernales de los últimos años, ahora es el turno de los fiascos, la cruda realidad que acecha al mercado del frío.

Thomas Gravesen durante un entrenamiento con el Real Madrid Thomas Gravesen ha sido uno de los fiscos invernals más destacables en el Real Madrid (FOTO: Getty Images)

Los fichajes exitosos que se realizan durante los meses de diciembre y enero de cada año representan un porcentaje muy pequeño del elevado número de transferencias que llevan a cabo los diferentes clubes de fútbol. A continuación, haremos un repaso de las incorporaciones menos acertadas que han traído los mercados de invierno en los últimos años.

En nuestro país se lleva la palma el Atlético de Madrid, que debería plantearse seriamente hacer oídos sordos a la apertura del mercado durante el frío. Desde la llegada del israelí Avi Nimny en diciembre de 1997 hasta el fichaje de Fabiano Eller en enero de 2007, se puede decir que los colchoneros no han dado ni una en todo tipo de intento para reforzarse positivamente durante el periodo invernal. Giorgio Venturín, Daniel Fernando Fagiani, Raphael Wicky, Richard Nuñez, Rubén Olivera y el danés Jesper Gronkjaer engrosan la lista de fiascos de un Atlético que ha sido incapaz de sacar provecho del trabajo en los despachos en la última década y media.

El enemigo de la misma ciudad tampoco puede presumir de una buena gestión. Las incorporaciones de Thomas Gravesen, que llegó procedente del Everton en enero de 2005, Cicinho y el intratable Cassano, ambos fichados a finales de 2005, eran muy prometedoras, a priori, pero ninguno de los tres llegó a hacerse un hueco en un equipo repleto de estrellas. El Santiago Bernabéu también fue testigo de la llegada de uno de los delanteros con más proyección del fútbol europeo en diciembre de 2008. Estamos hablando de Klaas Jan Huntelaar, que parece haberse estancado en su progresión tras su corta experiencia en tierras madrileñas. El resbalón más reciente de los madridistas fue protagonizado por poco impetuoso Julien Faubert, que fue objeto de cachondeo por parte de las aficiones de otros equipos de la Liga española.

El Barcelona también se ha llevado más de un disgusto durante las Navidades de los últimos años. El nigeriano Emmanuel Amunike no pudo demostrar el talento de su zurda por culpa de una grave lesión de menisco. El neerlandés Winston Bogarde llegó de la mano de Louis Van Gaal en enero de 1998, una mala época en la cual era casi imposible entrar con buen pie en el Camp Nou. Poco cambió el panorama en el nuevo milenio. Juan Pablo Sorín rendió a un nivel muy inferior al que se esperaba en 2003 y Demetrio Albertini y Maxi López, ambos incorporados en enero de 2005, apenas entraron en los planes del Barça de la era Rijkaard.

En resumidas cuentas, ningún equipo español puede presumir de no haberse llevado alguna decepción. El propio Sevilla, que destaca por ser de los mejores clubes del mundo en desenvolverse por el mercado, incorporó a un apagado Kerzakhov a finales de 2006. El Villarreal incorporó a Luciano Figueroa, Matías Fernández, Guille Franco, John Dahl Tomasson, Fabricio Fuentes y al charrúa Sebastián Eguren en menos de tres temporadas. Finalmente, el Valencia también erró al apostar por jugadores como Anthony Revéillère, en diciembre de 2002 y por Hedwiges Maduro y Ever Banega. Éstos últimos son todavía valencianistas y se mantiene la esperanza de que corrijan su rumbo.

A nivel internacional, cabe destacar que ni el mismísimo Sir Alex Ferguson ha podido evitar que el mercado invernal se ría en su cara. El mánager irreemplazable de los red devils, que presume de haber descubierto a jugadores como Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney o Eric Cantona, pagó la friolera de 10 millones de euros para traerse al que entonces era un jugador desconocido, Diego Forlán. Pese a la insistencia y las oportunidades que le daba Sir Alex, el uruguayo, que estuvo tres temporadas en Manchester, no justificó en ningún momento su fichaje y fue lejos del Teatro de los Sueños donde desarrolló todo su potencial. El portugués Ricardo Quaresma puso en evidencia, una vez más, la política de fichajes del dueño del Chelsea Roman Abramovich en enero del año pasado. El desequilibrante extremo apenas tuvo minutos a las órdenes de Guus Hiddink y no supo aprovechar los espacios que ofrece una competición como la Premier para demostrar su potencial. Esta temporada ha vuelto al club que le tiene en propiedad, el Inter, y la falta de minutos está eclipsando, de nuevo, la enorme calidad de este jugador. También en el perímetro de las cesiones, el Bayern Munich imitó la misma operación de David Beckham con el Milan con el actual futbolista del Everton Landon Donovan. Sin embargo, a los bávaros les salió el tiro por la culata y a final de temporada regresó a Los Ángeles Galaxy.

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