Al Arsenal podrían complicársele mucho las cosas debido a la crisis que atraviesa su patrocinador, Dubai World. El consorcio se encuentra en una situación económica muy delicada, que podría llevarle a la bancarrota de no poner remedio. Una de las soluciones impuestas por el Banco Central de los Emiratos Árabes consiste en recortar gastos de compromisos con el extranjero. Esto significa que los contratos y compromisos con el club inglés se romperían. Entonces, los gunners se verían obligados a vender a sus máximas estrellas para hacer frente a su deuda multimillonaria.
La vinculación entre el equipo londinense y la compañía de Dubai es notablemente estrecha. El nuevo feudo del Arsenal, está financiado por la empresa árabe, que aportó 110 millones para su construcción. A cambio, el estadio llevaría el nombre de la marca hasta el 2021. Del mismo modo, la línea de vuelos Fly Emirates, propiedad de Dubai World, se publicita en las camisetas de los futbolistas de Ársene Wenger por 18 millones al año. Una relación contractual de la que los británicos extraen 25 millones al año de beneficio.
De romperse el contrato entre ambos, tal y como apunta el diario Sport, el Arsenal tendría que desembolsar el coste del Emirates Stadium de su propio bolsillo. Para ello, no tendría más opción que desprenderse de sus jugadores más cotizados. Los Cesc Fábregas, al que todos le auguran un futuro fuera de la Premier League, Arshavin y Rosicky abandonarían con toda probabilidad el club de Londres, que estaría obligado a hacer frente a los poco más de 100 millones que costó el nuevo estadio. Y no deberían tardar mucho en vender.
Stan Kroenke, accionista del equipo, ha afirmado que la deuda debería estar casi cerrada en un plazo inferior a cuatro años, según recoge la publicación deportiva. De este modo, el proyecto deportivo de Wenger queda condicionado. El técnico francés no sólo diría adiós a sus cracks si no que tendría que renunciar también a fichar promesas como el delantero de la Sampdoria, Giampaolo Pazzini, uno de sus últimos objetivos, o el sevillista Diego Perotti, por el que también suspira.