Geovanni Deiberson (no confundir con Giovanni Silva) aterrizó en Can Barça durante una de las épocas más sombrías del club catalán, dirigido, por aquel entonces, por Joan Gaspart. Éste se dedicó a contratar jugadores a diestro y siniestro para olvidar la triste marcha del equipo, la fuga de Luis Figo, un año antes, al eterno rival, y el vacío dejado por Josep Lluís Núñez en la presidencia culé. Sus contrataciones, no obstante, acabaron siendo otro punto negro más en su gestión y de entre no sus fallidos fichajes destacó Geovanni, el protagonista de esta semana.
Gaspart invirtió un auténtico 'pastón' (21 millones de euros) por un jugador que llegaba a Barcelona avalado por la rapidez, sus eléctricas internadas por la banda y un olfato goleador que exhibió en el Cruzeiro pero que, jamás, llegaron a apreciarse en Can Barça. Su discreto rendimiento se resume en 800 minutos ligueros jugados y un único gol, estadística que obligaría al Barcelona a 'enchufarle' en calidad de cedido en las filas del Benfica.
Gaspart incluyó en el contrato de préstamo del jugador una opción de compra que se elevaba a los 15 millones de euros y que el club portugués jamás pagó. El pobre fruto dado, también, en tierras lisboetas por Geovanni impidió al Barcelona ingresar dinero alguno por el brasileño, que se quedaría en Portugal pero con la carta de libertad otorgada por el cuadro catalán.
El Barcelona, por tanto, 'regaló' a un jugador que costó 21 millones de euros y que, tras su aciago paso por el Benfica portugués, volvería al Cruzeiro, en la temporada 2006-07. En el club carioca jugaría durante un año y, posteriormente, volvería a probar fortuna en Europa, concretamente, en la Premier League.
El Manchester City se haría con sus servicios motivado por su carta de libertad y bajo las órdenes de Sven Goran Eriksson iniciaría un leve período de recuperación. Éste, sin embargo, no fue suficiente como para ver ampliado su contrato con los citizens, que sólo era de una temporada, pero, al menos, le sirvió para ser contratado por el Hull City.
Y fue en el, por aquel entonces, recién ascendido club inglés en el que Geovanni encontraría su sitio convirtiéndose en un jugador tan básico en el engranaje que, hace un par de meses, amplió su idilio con la entidad.
Geovanni renovó por dos temporadas un contrato que expiraba en 2010 ante la satisfacción de su entrenador, Phil Brown, quién, señaló:
Se trata de una fantástica noticia, tanto para el jugador, para mí como para el club. Geovanni me ha demostrado todo su aprendizaje del fútbol inglés y su gran capacidad para el manejo del juego
Quién iba a decir, cuando llegó al Barcelona, que alguien hablaría, así, algún día de Geovanni...