Ramón Calderón hizo uno de los peores negocios de su vida permitiendo la marcha de Mata al Valencia. Hubiera podido retenerle pagándole, únicamente, 990.000 euros anuales pero se negó a hacerlo y aceptó que el club valencianista le contratara pagando a cambio los gastos estipulados por el derecho de formación.
Ahora, Mata triunfa en el Valencia mientras Ramón Calderón se arrepiente primero de haberle dejado marchar y después de haber tenido que desembolsar 13 millones por un Drenthe que no ha acabado de cuajar en la Casa Blanca por no haber valorado a la perla que tenía en la cantera madridista.