El Real Zaragozavive una época convulsa, quizás la peor de
su historia, o al menos la peor que muchos recuerdan. Desde hace cinco años,
cuando Agapito Iglesias llegó a la gestión del cuadro zaragocista, las cosas no
han hecho más que empeorar. Un primer año en el que el equipo se clasificó para
Europa hizo soñar a la afición, pero poco duró ese espejismo, ya que a la
temporada siguiente se bajó a Segunda División. Un descenso que este año
podría volver a producirse.
Para impedir la pérdida de categoría, la dirección deportiva del club, con
Antonio Prieto a la cabeza, deben recurrir una vez más al mercado de invierno.
Por tercer año consecutivo, Agapito y su directiva deberán auxiliarse en los
fichajes de enero para acabar de apuntalar una plantilla que se configuró de la
peor manera posible en los meses veraniegos.
En las dos últimas temporadas, la estrategia de gastar poco a principio de temporada y solucionar los problemas en invierno ha funcionado; pero en esta campaña las cosas están aún más difíciles. LaLey Concursal complica todavía más las cosas. No hay dinero para fichar y por ello se debe recurrir a cesiones de jugadores que no estén contando en sus equipos, o al mercado de futbolistas en paro. Todos ellos, en la mayoría de los casos, sin ritmo de competición suficiente como para intentar sumar 30 puntos en la segunda vuelta y lograr así la permanencia.
Aranda, Apoño y Dumovic han sido los fichajes zaragocistas en este mercado de invierno. A ellos hay que sumar la reintegración en el equipo de Obradovic, que se encontraba sin ficha. Jugadores con calidad y hambre, pero con falta de minutos jugados esta temporada. Con ellos se tienen que suplir las carencias del equipo y la marcha del capitán, Leo Ponzio.
Además, aún quedan por llegar al menos un central y un lateral derecho. Juan
Cala, David Navarro y Marco Motta son las principales aspiraciones para el
equipo de Manolo Jiménez.
Y todo ello mientras la afición se manifiesta en contra de Agapito Iglesias y
su gestión. Unos 20.000 aficionados zaragocista se concentraron en contra del
presidente y protagonizaron la denominada "Agapitada". Unos actos que
probablemente vuelvan a repetirse el próximo 5 de febrero en el partido ante el
Rayo Vallecano. La afición, el equipo y la directiva están viviendo la peor
crisis de la historia de los 80 años del club, pero todos comparten un objetivo
común: mantener al Real Zaragoza entre los más grandes del fútbol español.
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