Ahora, su papel de estrella ya no está tan claro y ese proyecto, tras el adiós de Sandro, no existe, al menos en la parte que a él le concierne. Los nombres de Henry, Torres... el gran año de Eto'o, Deco... son factores que hacen que Ronaldinho ya no sea el único gallo del corral. Aunque no es ese el problema; él sigue siendo el jugador con más magia y fantasía y su protagonismo está asegurado. El problema, quizá, es otro.
Afirmar que Ronaldinho se irá ahora es descabellado. Pero lo que sí es seguro es que no le faltan novias. Y que hay equipos dispuestos a pagarle el doble de lo que cobra en Can Barça. Laporta tiene pensado proponerle un contrato poco menos que vitalicio, y con unas cifras astronómicas. El problema es la imagen del presidente que ahora pueda tener el brasileño. Rosell dijo ayer en la rueda de prensa que Laporta ha cambiado y que ha faltado a algunas promesas. Y las palabras del ex directivo, como primer cordón umbilical de Ronaldinho al Barça que fue, seguro que calan hondo en el brasileño.
Es decir: Rosell no sacará al ‘10’ del club, pero éste puede irse si su núcleo de confianza desaparece.
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