Fortaleza física (1.90), buen toque, polivalencia y facilidad para rematar de cabeza se conjugan en Marouane Fellaini, un centrocampista de 22 años (recién cumplidos) que está llamado a convertirse, más pronto que tarde, en el director de orquesta de un 'grande'. Hasta que ello ocurra, sus dotes se observan en las filas del Everton, club que le contrató por la cantidad más elevada jamás pagada por la entidad: 18 millones de euros.
La inversión se hizo con vistas al futuro y a consecuencia de las grandes acciones consumadas por Fellaini en el Standard de Lieja, club que supuso un punto de inflexión en la carrera de este belga nacido en Etterbeek, de padres marroquís. Allí, Fellaini firmó su primer contrato como profesional a los 17 años recibiendo el premio que merecían sus pinitos en el Anderlech (al que llegó a los 7 años), RAEC Mons, Royal Francs Borains y Sporting Charleroi.
Para debutar con el primer equipo, no obstante, Fellaini esperó hasta cumplir los 19, momento en que el por aquel entonces entrenador del Standard, Johan Boskamp, consideró que estaba preparado para darse a conocer en Europa.
La visión del técnico se cumplió a las mil maravillas y Fellaini se convirtió en un puntal para el equipo que no desaprovechó su siguiente entrenador, Michel Preud’Homme. Éste dotó de frescura y descaro al equipo, aprovechándose de la presencia de jugadores como Witsel, Defour, Alandson o el propio Fellaini, que empujó ál Standard hasta la consecución de su primer título en 25 años, el campeonato doméstico de la temporada 2007-08. En esa campaña, también conseguiría Fellaini la Bota de Ébano, el galardón con el que, en Bélgica, se premia al mejor jugador africano o de origen africano de la temporada.
Con premios colectivos e individuales cubriéndole las espaldas, no tardaron en llover los interesados en Fellaini, quién un año anterior había amenzado al Standard con abandonar la entidad si no veía mejorado su contrato. Dado su enorme potencial, los belgas cumplieron sus pretensiones, algo que no pudieron realizar en su segunda campaña como jugador del Standard, momento en el que se decidió hacer caja con la estrella.
Real Madrid, Bayern de Múnich, Tottenham o Aston Villa llamaron a su puerta pero, finalmente, fue el Everton quién se llevó el gato al agua previo pago de 18 'kilos', una cantidad de escándalo tanto para el club inglés como para el belga que, jamás, había ingresado una cantidad similar por ninguno de sus jugadores.
Fellaini, no obstante, era diferente a todos ellos y pronto empezó a dejar huella en el Everton, pese a unos inicios dubitativos. La expectación generada a su alrededor, por su elevado precio, le pasó factura en sus primeros días como jugador toffee pero pronto el joven belga encontraría su sitio ganándose tanto a la afición (que pronto empezó a utilizar pelucas con el pelo a lo afro para emular a la estrella) como a los medios de comunicación ingleses que le proclamarían, en diciembre de 2008, como el futbolista con el mejor remate de cabeza de toda la Premier League.
También se ha ganado el joven centrocampista el aprecio de aquellos que 'aman' la selección de Bélgica, donde Fellaini, que tuvo la opción de elegir entre el combinado belga y el marroquí, debido a sus orígenes, es, también, el timonel, aportando equilibrio, técnica y sacrificio. Por ello, es una auténtica pena que Bélgica no se haya clasificado para el Mundial 2010 de Sudáfrica, lugar que Fellaini podría haber utitilizado como escaparate internacional para acabar de decidir a aquellos que suspiran por hacerse con sus servicios...
Las aportaciones de Cristian Tello
Equipos legendarios: La Naranja Mecánica
Jugadores de leyenda: Iván Zamorano
2 Comentarios
1. Anonimo dijo el lunes, 19 de diciembre:
2. Anonimo dijo el miércoles, 21 de diciembre: