Corría el año 1999 cuando un chaval de 10 años y apellido ilustre, Müller, ingresaba en las categorías inferiores del Bayern de Múnich. Su nombre era Thomas y su calidad y ganas de triunfar a base de goles, ilimitadas. Desde su llegada al club bávaro, el pequeño Thomas Müller se mostró superior al resto, evolucionando a pasos agigantados y explotando en 2008, año en el que se produjo su debut con el filial del Bayern de Múnich.
En aquella temporada, Müller, que puede jugar de segunda punta o extremo, jugaría 32 partidos, anotaría 15 goles, participaría en el acenso de categoría y dejaría claro su olfato, polivalencia y una inteligencia sobre el terreno de juego que le haría destacar por encima de los demás.
Con todas estas virtudes sobre el tapete, no es de extrañar que Louis Van Gaal se decidiera a hacerle hueco en el primer equipo bávaro nada más aterrizar en el Allianz Arena, dándole a conocer al mundo y adjudicándose el tanto de haber 'descubierto' a esta perla alemana que no hace más que crecer a las órdenes del holandés.
Lo está haciendo a base de confianza y de partidos, puesto que, Van Gaal le ha alineado en todos los encuentros de Bundesliga disputados hasta el momento. En los tres primeros, contra Hoffenheim, Werder Bremen y Mainz y en el quinto, frente al Borussia Dortmund, Müller fue suplente, relevando Baumjohann, en el primer encuentro, y a Altintop en los otros tres pero, a partir del choque contra el Dortmund, este joven alemán, de 21 años, se adjudicó una titularidad que, hasta el momento, nadie le ha arrebatado.
Si sigue despuntando a este nivel está claro que nadie lo hará, puesto que, en sus botas reside el don de la versatilidad, la valentía y el descaro. Hablamos de un luchador nato, buen cabeceador y un jugador hábil a la hora de regatear pese a sus 1,86 metros de estatura.
Con estas cualidades y contando con el apoyo de su técnico Lois Van Gaal, este Müller, también, puede hacer historia en Alemania aunque tenga un perfil, totalmente, distinto, pese a las comparaciones surgidas, al del mejor ariete de la historia del país germano, el 'bombardero' Gerd Müller.