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¿Calmará Fernando Torres la obsesión de Abramovich?

Cuando Roman Abramovich compró el Chelsea, durante el verano de 2003, en su mente sólo figuraba una idea: ganar la Champions League. Para lograr tal objetivo, abrió su cartera y empezó a invertir escandalosas cantidades económicas en fichajes. Con el talonario por bandera y una fórmula básica (sin gol no hay victoria) determinó que sus principales inversiones debían ir dirigidas hacia la delantera.

La misma que le ha dado más de un quebradero de cabeza. Demasiada dedicación en tal área para tan poco rendimiento. En ocho años, Abramovich ha fichado diez delanteros y sólo uno de ellos ha rentabilizado, hasta el momento y sin ningún tipo de dudas, su coste: Didier Drogba (a Fernando Torres todavía no le ha dado tiempo).

No lo hicieron Hernán Crespo o Adrian Mutu, fichados en el primer año de mandato del ruso, y ello propició, precisamente, que, durante el verano de 2004, Abramovich decidiera invertir 34 millones de euros en el delantero de Costa de Marfil. Junto a él, también aterrizó en Stamford Bridge otro atacante que no cuajó: Mateja Kezman.

Shevchenko: 45 millones, poco rédito

En dos años, por tanto, Abramovich fichó la nada desdeñable cantidad de 4 delanteros. Ante tal despliegue, el verano de 2005 descansó, en cuanto a fichajes para el ataque se refiere, para resurgir en 2006 con una incorporación de campanillas: Andriy Shevchenko. Por el ucraniano (que llegó después que Salomon Kalou, otro atacante), el magnate ruso pagó 45 millones de euros, pese a que el jugador no era del agrado del por aquel entonces técnico del Chelsea, Jose Mourinho.

El portugués se opuso desde el principio a la llegada de Sheva, el fichaje más caro de aquel verano y quién ostentaba, hasta la llegada de Fernando Torres al Chelsea, el título de jugador más costoso en la historia de la Premier League, y la relación entre ambos jamás fue pacífica. El ucraniano, acosado por las lesiones, nunca rindió en Londres como lo había hecho en Milán y algunos medios le acusaban de ser el chivato de Abramovich, explicando al ruso todo cuanto sucedía en el vestuario blue.

Dada la situación, un año después, Abramovich incorporaba a Claudio Pizarro, a coste cero al acabar contrato con el Bayern de Múnich, aunque tampoco el peruano encajó en la estructura londinense. Cuando Mourinho abandonó el Chelsea, el 20 de noviembre de 2007, nada mejoró ni para Pizarro ni para Shevchenko con Avram Grant en el banquillo y Roman Abramovich se veía obligado a reforzar, nuevamente, su delantera en el invierno de 2008, cuando desembolsó 21 millones de euros para fichar a Nicolas Anelka, procedente del Bolton.

Pese a que este trotamundos ha ofrecido buenas actuaciones con el Chelsea (su temporada 2008/09 fue brillante y la finalizó como máximo anotador de la Premier con 19 goles), Abramovich siempre pensó que el francés no era la mejor pareja de baile para Didier Drogba.

Llega Torres

Ante tal situación, trabajó sin descanso en la búsqueda de un ariete de renombre y éste llegó hace escasas semanas, dado que Daniel Sturridge, cedido al Bolton este invierno y fichado por el Chelsea en 2009, ha pasado con más pena que gloria por la entidad inglesa.

El gran elegido ha sido, por tanto, el español Fernando Torres y previo pago de 58 millones de euros. La escandalosa cantidad pagada por el español puede resultar un lastre para el de Fuenlabrada, que ya sabe cómo se las gasta la prensa sensacionalista inglesa. Tras un discreto debut ante su ex equipo, un Liverpool que ganó al Chelsea por 0-1 el pasado domingo, los tabloides británicos no han tenido piedad con el Niño.

Le han llamado desde «apestoso» hasta «alma muerta» y ha llegado a definir su estreno como una «pesadilla». Duras palabras sin duda para un jugador recién llegado a Stamford Bridge.

En los próximos meses, el español tendrá que desmostrar a los periódicos ingleses que se han equivocado con él y evitar, por otro lado, que Abramovich vuelva a comprar un delantero el próximo verano. Hasta el momento, en atacantes se ha gastado 223 millones… ¿cuando caerá el próximo ariete?

Inversión en delanteros de Roman Abramovich:

  • Hernán Crespo (2003 – 24 millones de euros)
  • Adrian Mutu (2003 – 22 millones de euros)
  • Didier Drogba (2004 – 34 millones de euros)
  • Mateja Kezman (2004 – 7 millones de euros)
  • Andriy Shevchenko (2006 – 45 millones de euros)
  • Salomon Kalou (2006 – 12 millones de euros)
  • Claudio Pizarro (2007 – coste cero)
  • Nicolás Anelka (2008 – 21 millones de euros)
  • Daniel Sturridge (2009 – coste cero)
  • Fernando Torres (2011 – 58 millones de euros)
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