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El Chelsea necesita un organizador

El Chelsea se convirtió en un equipo de gran relevancia a nivel europeo a partir de la adquisición del club por parte de Roman Abramovich en 2003. Desde prácticamente los primeros momentos del mandato del magnate ruso, los blues se han caracterizado por desplegar un fútbol mucho más físico que técnico por la apuesta tanto del propietario como de sus entrenadores por jugadores muy potentes, con un fondo físico importante, prefiriendo ese corte de futbolistas sobre los de una calidad más vistosa. Se acentuó dicha tendencia de la fuerza sobre la técnica cuando llegó en 2004 José Mourinho al banquillo del Chelsea.

En estos diez años desde el 2003, el Chelsea no ha tenido un auténtico creador de fútbol, un pivote organizador que permitiera al equipo elaborar el juego de una manera fluida, menos directa y más atractiva para el espectador. En todos esos años, tan sólo se podrían calificar como tal, como creadores de juego, a Scott Parker, Juan Sebastián Verón y a Deco y ninguno llegó a Stamford Bridge en plenitud de condiciones. La Brujita fichó con 28 años después de no conseguir triunfar en el Manchester United y sólo jugó catorce partidos vestido de azul antes de marcharse al Inter de Milán. Mientras que Deco abandonó el Barcelona para aterrizar en Stamford Bridge con 31 años, lejos de su mejor versión que demostró en Oporto y Barça. Por su parte, Parker apenas estuvo una temporada en el Chelsea y no logró adaptarse.

El centro del campo durante estos años lo ha ocupado siempre, sin excepción, Frank Lampard. No es un jugador creativo, se caracteriza por su ida y vuelta, su capacidad de trabajo y su olfato de gol, pero no es un jugador capaz de organizar a su equipo desde el balón. A Lampard lo han acompañado casi siempre jugadores de corte defensivo, como Makélélé, Essien y Obi Mikel. Últimamente ha tenido a Ramires a su lado. El brasileño se hizo grande en el Benfica jugando en banda, pero varios entrenadores, hasta Mourinho ahora, lo han utilizado de pivote.

Ahora el Chelsea se ha aficionado a la compra de mediapuntas, jugadores tremendamente técnicos, bajitos, hábiles. Mata, Hazard, Oscar, Schürrle, De Bruyne… Son los jugadores de tres cuartos de campo que tiene Mourinho para trabajar esta temporada. Además, en los últimos días del mercado estival también se incorporó a Willian Borges, robándoselo al Tottenham Hotspur en un movimiento estratégico excelente.

Y digo estratégico, porque no deportivo. El Chelsea no necesitaba absolutamente para nada a Willian. Hay quien dice que cuantos más jugadores de calidad hayan en una plantilla, mejor será dicho plantel, pero puede ser todo lo contrario. Muchos gallos forman ahora el corral blue. Y todos están en la mediapunta. Mata, por ahora, apenas está participando. De Bruyne, que ha comenzado genial, ve como la llegada de Willian podría cerrarle las puertas. Ni Schürrle, recién llegado, tiene el puesto asegurado. Quizás sólo Hazard, por su estatus de estrella, pueda ser indiscutible.

Pero el problema surge cuando el balón tiene que llegar a esos jugadores en condiciones para encarar la portería rival. El Chelsea va a ser un equipo directo, como todos los de Mourinho, aun así necesitaba un creador para activar a sus mediapuntas, que se verán obligados a bajar demasiado para sacar el balón de atrás. Ese trabajo será, sobre todo, para Oscar, el que tiene el perfil más de organizador. Ahora habrá que ver si tiene madera para ser el eje de este Chelsea.

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