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El fichaje estrellado: Antonio Cassano

El 4 de enero de 2006, el Real Madrid presentaba en sociedad asu flamante fichaje invernal: Antonio Cassano. Lo hacía ante unosmil seguidores, cerca de dos centenares de medios de comunicación ysin el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. dirigiendo unacto que corrió a cargo del por aquel entonces vicepresidenteblanco, Emilio Butragueño.

Éste, como maestro de ceremonias, presentó a Cassano como unjugador capaz de «superar la presión de los grandes desafíos» yseñaló que el italiano era «muy consciente de que formar parte delReal Madrid exige la máxima entrega, tanto dentro como fuera delcampo». Las expectativas del Buitre, como las de Florentino (que aseguró que Cassano era «uno de los mejores futbolistas de Italia,puro talento»), no obstante, no se cumplieron durante el periploblanco del italiano, que aterrizaba en el Bernabéu avalado por susbuenas actuaciones en el Bari y en la Roma pero salpicado, también,por un sinfín de polémicas, las mismas que le habían llevado aestar apartado del cuadro romano y a no mantener relación alguna conninguno de sus compañeros, excepción hecha de Francesco Totti.

Pese a estos precedentes, Florentino Pérez (que dimitiría comopresidente blanco dos meses después) pagó los 5,5 millones de eurosexigidos por la Roma y se creyó capaz de rehabilitar a un jugadorque llegó a Madrid con sobrepeso y en un deplorable estado de formaque evidenció en sus primeras actuaciones con la zamarra blanca. Deenero a junio de 2006, Cassano jugaría, tan sólo, 12 partidos,anotaría un único gol y tendría sus más y sus menos con Juan RamónLópez Caro, quién no le quería ver ni en pintura.

Con su destitución, el verano de 2006, la llegada de RamónCalderón a la presidencia blanca y el fichaje como técnico de Fabio Capello,quién ya le había dirigido en la Roma y explotado sus mejoresvirtudes, se abrió un abanico de nuevas posibilidadespara Cassano. Éste alabó públicamente la incorporación de sucompatriota y, bajo sus órdenes, perdería peso y mostraría, durantela pretemporada blanca, algunos de los motivos por los que elMadrid se atrevió a ‘cargar’ con un jugador de semejantehistorial.

La alegría, sin embargo, duraría poco en la Casa Blanca, puestoque, al comenzar la temporada, Capello apostó por otras opciones enel once merengue, tales como Guti, Robinho, Raúl o Reyes,relegando a la suplencia a un Cassano que estallaría en el RealMadrid-Nàstic que se disputaría en octubre de 2006.

En el mencionado encuentro, Capello le tuvo calentando duranteun buen rato pero, finalmente, desestimó su entrada al terreno dejuego. Esta situación, crispó los nervios del polémico jugador que,poco después, en su biografía, Dico Tutto (Lo digo todo),explicaría, de la siguiente manera, el episodio:

En Tarragona metuvo calentando durante todo el segundo tiempo con Ronaldo. En losvestuarios le dije: ‘Eres un hombre de mierda, eres más falso queel dinero del Monopoly’

En la mencionada obra maestra, publicadaen 2008, Cassano relató, también, aspectos más ‘morbosos’ de suestancia en Madrid, tales como la facilidad que allí tenía paradisponer de tantas chicas como quisiera. «En Madrid, era aún másfácil, porque estábamos en el hotel, todos en la misma planta; así,en la (planta) de encima o de debajo podías invitar a quien queríasy reunirte con ella en el corazón de la noche (..). Tenía un amigocamarero. Su misión era llevarme tres o cuatro ‘croissants’ trashaber realizado el amor. Me los llevaba a la escalera, yoacompañaba a ella (chica) y hacíamos en cambio: él se llevaba a la’tipa’, y yo me hinchaba de ‘croissants‘. Sexo y comida, la nocheperfecta».

Basta remitirse a sus palabras, por tanto, para entender por quése consideró el suyo un fichaje estrellado y por qué el Madridempleó tantos esfuerzos en deshacerse, el verano de 2007, de unjugador que no traía más que problemas a la escuadra merengue.

Tras mucho negociar, el Madrid lograría ‘empaquetar’ a Cassanoen la Sampdoria primero como cedido y un año después comotraspasado y a cambio de los 5,5 millones de euros que se pagaron ala Roma. Fue quizá la venta con la que los madridistas mástranquilos respiraron y más tras ver que Cassano seguía haciendo delas suyas, en esta ocasión, en tierras italianas. De entre todaslas polémicas protagonizadas en la Samp, destaca el espectáculo queofreció en un Sampdoria-Torino en el que, tras ser expulsado, lanzósu camiseta al árbitro espetándole: «Te espero fuera, cabrón».

No fue más que otra salida de tono que apuntar en el largohistorial de un Cassano que, a día de hoy, continúa en la Sampdoriademostrando que es capaz de lo mejor y de lo peor y dejando para elrecuerdo más y más perlas.

Las últimas, las que muestra su segundolibro, Las mañanas no sirven a nadie, en el que Talentino relata sufilosofía de vida en 365 aforismos, uno para cada día del año, deentre los que destacan: «Soy el primero que ha escrito más librosde los que ha leído», «En el Calcio nadie dice la verdad. Sólo lohago yo y unos pocos. Nunca conviene, pero ¡que les den!», «Mimadre está tan habituada a ser insultada por los tiffossirivales que cuando no lo hacen casi se siente mal. Se sienteignorada» o «Ser un paleto significa ser perfecto, saber vivir enla riqueza y en la probreza, hablar con gente honrada o con losdelincuentes: en la práctica, vivir tantas vidas, como yo».

El incidente del Sampdoria-Torino

La parte positiva de Cassano

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