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El fichaje estrellado: Christian Karembeu

En 1997 la enemistad entre Barcelona y Real Madrid se hizo una vez más evidente por el fichaje de un jugador: Christian Karembeu. El francés, por aquel entonces en la Sampdoria, gustaba tanto a azulgranas como a madridistas y su fichaje se convirtió en un auténtico culebrón. Nadie quería ceder ni un milímetro en este caso y finalmente el Real Madrid terminó pagando en diciembre 500 millones de pesetas por el centrocampista, un precio ostensiblemente más elevado del precio real que tenía el jugador en el mercado pero que fue fruto de la lucha constante entre los dos grandes del fútbol español. El Barcelona no se salió con la suya pero si obligó a su eterno rival a rascarse el bolsillo.

Karembeu, con todavía mucho por demostrar y sin ser un jugador provisto de una gran técnica, pasó a tener en el Bernabéu una cláusula de rescisión de 23.000 millones, al nivel de otras estrellas del equipo como Mijatovic o Seedorf. No obstante, el hecho de haberlo perseguido durante unas temporadas bien valía este esfuerzo. Fabio Capello, en su primera temporada como entrenador blanco, se lo pidió al entonces presidente Lorenzo Sanz y al final fue su sucesor, Jupp Heynckes, el que pudo disfrutarlo.

Sin embargo, el paso de Karembeu por el Real Madrid fue más bien discreto. El galo fue más conocido por aquellos tiempos por su matrimonio con la ‘chica Wonderbra’ Adriana Sklenarikova -posteriormente Adriana Karembeu- que por su juego y su importancia en el equipo pese a su sonoro fichaje. De hecho, el centrocampista defensivo nunca se convirtió en un fijo del equipo blanco -jugaba entre 15 y 20 partidos de Liga por temporada- y en tres años en el Bernabéu jugó, en total, menos encuentros que en sus dos campañas en la Sampdoria.

Aunque eso sí, para mérito suyo hay que decir que marcó tres goles durante el camino hasta la consecución de la Séptima que resultaron a la postre decisivos. El ex de la Sampdoria anotó dos tantos ante el Bayer Leverkusen en los cuartos de final y posteriormente uno ante el Borussia Dortmund. Seguramente muchos madridistas dirán que sólo por esto su fichaje valió la pena pero lo cierto es que Karembeu no respondió ni buen trozo a lo pagado por él.

Tras su época blanca, Karembeu fichó en el año 2000 por el Middlesbbrough pero en la Premier tampoco le acompañó la suerte y salió en verano de 2011 hacia Grecia, donde jugó con el Olympiakos cuatro temporadas más. Después de esto, el Servette confió en él, aunque sólo estuvo en Suiza unos meses, para terminar retirándose en el Bastia, de la segunda división francesa, en 2005.

Pese a todo, cabe destacar que en el palmarés de Karembeu hay dos Champions con el Real Madrid y un Mundial y una Eurocopa con Francia. Y todo, en poco más de dos temporadas y sin llegar a tener el protagonismo esperado.¿Alguien podría pedir más?

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