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El fichaje estrellado: Diego Forlán

El paso del delantero uruguayo por el Inter de Milán fue un auténtico fracaso: 20 partidos disputados y dos goles.

Diego Forlán, durante un partido del Inter de Milán (FOTO: Cordon Press) Diego Forlán, durante un partido del Inter de Milán (FOTO: Cordon Press)

Diego Forlán fichó por el Inter de Milán durante el verano de 2011, poco después del aterrizaje de Radamel Falcao en el Vicente Calderón. El delantero uruguayo creyó que en Milán se alejaría de las críticas que le habían perseguido a lo largo de su última temporada en el Atlético de Madrid (en la que anotó 10 goles en 42 partidos) y que borraría de su mente la figura de Quique Sánchez Flores, con quien mantuvo una tensa relación en la entidad colchonera. Sin embargo, no logró su cometido.

En el Inter, que pagó cinco millones de euros para hacerse con sus servicios, Forlán no sólo no volvió por sus fueros sino que, además, empeoró sus registros. El delantero uruguayo apenas anotó dos goles en 20 partidos y estuvo perseguido tanto por las lesiones como por críticas muchos más feroces que las que recibió como colchonero.

Por lo que respecta a las dolencias físicas, Forlán se perdió unos tres meses de competición por lesiones en el bíceps femoral de ambas piernas y perdió una continuidad que no fue capaz de recuperar estando en sus plenas condiciones físicas. De hecho, el rendimiento de Forlán decepcionó a los tres entrenadores que tuvo el Inter durante la temporada 2011-12: Gian Piero Gasperini, Claudio Ranieri y Andrea Stramaccioni, aún técnico neroazzurro.

Con Ranieri, además, hasta tuvo un encontronazo por negarse a jugar en la banda en un partido frente al Atalanta. Forlán fue relegado a tal posición en diferentes momentos de la temporada y allí no estaba cómodo. De ahí su presunta oposición. No obstante, cabe destacar que Forlán siempre negó tales hechos.  «Fue un problema de mala comunicación, nunca me he negado a jugar y nunca lo haré», explicó el uruguayo. Fuera cierto o no, aquel hecho debilitó, aún más, su imagen ante la afición neroazzurra y la situación no benefició, en absoluto, a la percepción que tenían sobre su rendimiento desde las altas esferas.

«Forlán no ha jugado muy a menudo, pero cuando ha estado en el terreno de juego ha jugado mal y no ha cumplido con las expectativas», llegó a confirmar el presidente del Inter de Milán, Massimo Moratti, el pasado mes de marzo. Aquellas palabras acabaron de condenar a un Forlán que al acabar la temporada no tuvo más remedio que abandonar la entidad italiana.

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