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El fichaje estrellado: Dmytro Chygrynskiy

Comprado a precio de oro en verano de 2009, el central del Shakhtar fue uno de los pocos puntos negros de la era Guardiola en Can Barça.

dmytro-chygrynskiy Chygrynskiy, en su presentación como azulgrana (FOTO: Cordon Press)

Su apellido impronunciable, su cinta en el pelo y una divertida parodia que hicieron de él en el programa Crackòvia (TV3), aparte de su inolvidable precio (25 millones de euros), forman parte del catálogo de recuerdos que dejó Dmytro Chygrynskiy en el Fútbol Club Barcelona.

Genio en el aspecto táctico, técnico y motivacional, Pep Guardiola se ha quedado con el cartel, más o menos injusto, de fichar mal. Ese estigma nace en su firme apuesta personal por Dmytro Chygrynskiy, altísimo central del Shakhtar Donetsk que se enfrentó al Barça en la liguilla de grupos de la Champions League 2008-2009, que acabaría alzando el Barça en Roma, y en la Supercopa de Europa de 2009, que también venció el Barça con un solitario gol de Pedro. En aquella final, Chygrynskiy jugó con la camiseta del equipo ucraniano a pesar de haber confirmado su fichaje por el club azulgrana sólo un par de días antes. El técnico de Santpedor quedó encantado con la actuación del zaguero y le pidió a la directiva que hiciera un esfuerzo por traerlo al Camp Nou. 25 millones de euros después, Chygrynskiy era presentado en Can Barça. Cómo negarle un capricho al principal culpable del histórico sextete del equipo, ¿verdad?

Para definir las cualidades de Chigro, como se le conocía en el vestuario, nada mejor que la caprichosa hemeroteca, que en este caso señala con su dedo acusador a Txiki Begiristain. El entonces director técnico azulgrana se refería al central de la siguiente manera:

Será clave para el juego de ataque del equipo. Se incorpora al medio campo y ayuda en la salida del balón

Chygrynskiy debía cumplir en el Barça, por lo tanto, una doble función: servir de recambio en el eje de la zaga para la intocable dupla Puyol-Piqué, que en aquel momento ya tenía como sustitutos a Milito y Márquez; y dar descanso a Sergio Busquets y Touré Yaya en el mediocentro en partidos de menor exigencia. Supuestamente, el futbolista ucraniano disponía de recursos para jugar de central, pero también suficiente técnica individual como para ocupar una posición más adelantada.

En la práctica, Chygrynskiy no sirvió ni como central ni como mediocentro. La exigencia de la liga española, una competición mucho más dura que la ucraniana, dejó al descubierto sus carencias: lento con el balón en los pies y muy lento sin él, el ucraniano fue un manojo de nervios siempre que pisó la hierba del Camp Nou. Con la camiseta azulgrana sólo disputó 14 partidos esa temporada -12 de ellos como titular- acumulando 942 minutos, menos de los que jugó un veterano como Rafa Márquez (1179) y casi los mismos del eternamente lesionado Milito (931). El hombre de la melena se marchó sólo un año después de aterrizar en el Barcelona, que lo envió de vuelta al Shakhtar por 15 millones de euros, diez menos que los que había pagado -y no amortizado- sólo doce meses antes.

Chigro se convirtió en un negocio ruinoso a pesar de que la hemeroteca, otra vez sibilina, nos recuerde la confianza con la que presentaba Txiki Begiristain al central de los 25 millones, que además no podía jugar la Champions League con el Barça por haber disputado ya partidos internacionales -precisamente, la final de la Supercopa contra el Barça- con el equipo de Donetsk.

No podrá hacerlo este año, pero sí podrá hacerlo los diez próximos, por lo que será un jugador barato

Chygrynskiy iba a ser un jugador barato que haría historia en Can Barça. Palabra de Txiki.

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