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El fichaje estrellado: Kaká

Ricardo Kaká aterrizó en el Real Madrid en 2009, como bastión del segundo mandato de Florentino Pérez en el club madridista. El presidente blanco invirtió 65 millones de euros en su contratación y le presentó ante más de 50.000 aficionados como la «mayor expresión de solidad y elegancia».

Florentino presumió de haber contratado al futbolista que llevaba seis años brillando en el Milan (pese a que su último curso como rossonero fue discreto), de tener en sus filas a un Balón de Oro y de haber cumplido con un viejo anhelo de la Casa Blanca, donde llevaban más de dos años y medio trabajando en su contratación.

El ex presidente merengue llegó hasta el sillón presidencial prometiendo las incorporaciones de Cesc, Kaká y Robben pero sólo el holandés vistió de blanco durante su mandato. De ahí la importancia que para Florentino Pérez tuvo la adquisición de Kaká, quien, lamentablemente para sus intereses, no acabó cumpliendo con las expectativas. No logró hacerse con la titularidad ni con Manuel Pellegrini ni con José Mourinho y su nivel nunca se acercó al que deslumbró en Milan. Además, decepcionó a la afición madridista ya en su primera campaña, más que por su discreto rendimiento por anticipar los intereses de Brasil a los del Real Madrid en el Mundial de Sudáfrica.

El mediapunta brasileño disputó el torneo con una lesión en el menisco izquierdo y no se operó hasta que no finalizó sus vacaciones. Estuvo de baja cuatro meses y no reapareció con el Real Madrid hasta finales de 2010, momento en que los blancos pensaron que Kaká sería un refuerzo invernal de lujo. Nada más lejos de la realidad. Pese a que ofreció algunos destellos, su rendimiento siguió la tónica que se mantendría hasta el final de su estapa madridista: repuntes ilusionantes de rendimiento, poca constancia y escasas opciones de tener continuidad en el Madrid. Ésta no estaba a su alcance ni con Carlo Ancelotti, el hombre que exprimió su mejor versión en Milan, sentado en el banquillo merengue.

Fruto de tal situación, el Madrid decidió desprenderse del futbolista a coste cero, confirmando, una vez más, la poca rentabilidad de su fichaje. Al menos, en el Bernabéu se ahorrarán los 10 millones de euros de su ficha. Un detalle que no borra el estrellado paso de Kaká, de nuevo en el Milan, por la entidad madridista.

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