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El fichaje estrellado: Robbie Keane

Robbie Keane es, sin duda, el mejor jugador irlandés de lo que va de siglo, recogiendo el testigo del que a veces se ha confundido con familiar suyo por error (no tienen nada que ver) Roy Keane, actualmente entrenador del Ipswich Town. Sus números con la nacional le avalan (45 goles en poco más de 100 partidos) y también sus actuaciones en el Tottenham, siendo uno de los 10 mejores goleadores de la historia de los spurs.

Sin embargo, su carrera tiene dos grandes lunares negros correspondientes a las dos veces en que Keano ha militado en las filas de un ‘grande’, primero el Inter y después el Liverpool. Su eclosión en el Wolverhamton con solo 17 años fue espectacular, como también su posterior etapa en el Coventry. En el Leeds, por donde también pasó, dejó un grato recuerdo, al igual que la temporada pasada en el Celtic, cuya camiseta defendió como cedido durante unos meses. Pero vestido de nerazzuro y de red, fracasó.

Tal vez su ‘patinazo’ en la Serie A estaba escrito, pues no es fácil para un joven de solo 20 años cambiar el estadio de Rowleys Green de Conventry por el Giuseppe Meazza de Milán. Mucho menos si se trata de un chico que proviene de las Islas, con lo que tradicionalmente les cuesta a los británicos adaptarse a suelo continental. Y menos todavía si se trata de un tipo tan temperamental como el delantero de Dublín.

Pero el interés mostrado por Marcello Lippi, entonces técnico del Inter, por Keane superó todas esas barreras. El italiano convenció a Massimo Moratti para que abonara 13 millones de libras por la sensación sub-21 europea del momento: «La política es ir a por jugadores jóvenes y Robbie Keane es el mejor que he visto», llegó a decir Lippi. Pero la temporada comenzó mal para la Beneamata, Lippi fue cesado y en su lugar llegó Marco Tardelli, que no veía tan descollante al precoz irlandés. Keane ni se planteó ser suplente y, con apenas una docena de partidos disputados, se fue cedido al Leeds.

Keane nunca volvería a Italia y tras destacar de nuevo en la Premier fue fichado por el Tottenham, el club donde verdaderamente se ha hecho grande. Aunque le ha sido infiel ya un par de veces… la más cercana la temporada pasada, cuando a medio curso se fue como prestado al Celtic. La anterior, en 2008, cuando volvió a dar el salto a un poderoso como el Liverpool, que pagó la friolera de 24 millones de euros por él.

Pero a Keane pareció venirle grande Anfield como antes le pasó con San Siro, siendo su rendimiento muy inferior al esperado y con el añadido de que el ex spur era uno de los fichajes más caros de la era Benítez. Cinco goles en 19 apariciones fueron el legado de Keane en Merseyside y el técnico madrileño llegó incluso a reconocer que el fichaje no fue acertado: «A veces los buenos jugadores no logran adaptarse a un equipo y, cuando eso sucede, uno debe analizar la situación y tratar de reaccionar rápido», dijo.

Por suerte para el atacante (y, de paso, también para el Liverpool) el Tottenham volvió a aparecer en su camino con 16 millones que llevaron de regreso al hijo pródigo a casa… ¡solo 6 meses después! Una oferta irrechazable por un futbolista que no estaba funcionando pero que era un tiro seguro en White Hart Lane. Un dinero que, a la postre, servía para devolver las cosas al lugar del que probablemente nunca debieron salir, aunque todo caduca y actualmente Keane no está contando para Harry Redknapp y se barrunta una nueva marcha del club.

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