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El fichaje estrellado: Vitor Baía

Ser portero de un club grande, como el Barcelona y el Real Madrid, con la presión que eso conlleva, nunca ha sido fácil. Grandes porteros han pasado por ambas porterías y, tan pronto como entraron, se marcharon. Un ejemplo de ellos es el protagonista de la sección semanal de Mercafutbol, un futbolista al que le pudo la presión del Camp Nou y la exigencia de una afición que, tras disfrutar con el Dream Team, llevaba dos años sin ganar ni un título.

Vitor Baía fichó por el Barcelona en la primera temporada post-Cruyff (1996-97), con Bobby Robson recién llegado al banquillo culé, después de brillar en el Porto llegando a ser considerado como el mejor portero del momento. El meta portugués había sido una obsesión para el Barcelona, que desde la malograda final de Atenas quería ficharlo para sustituir a Andoni Zubizarreta. Sin embargo, el club de Oporto no cedió ni un ápice antes las pretensiones de los azulgranas hasta que Robson se lo llevó consigo a la capital catalana.

Baía llegaba para convertirse en el hombre que borraría de la memoria culé las actuaciones de los Carles Busquets, Jesús Mariano Angoy y Julen Lopetegui, además de cerrar el debate sobre la portería azulgrana. Pese a todo, no sería hasta la irrupción de Víctor Valdés años después que se cerraría este debate, que pasaría por encima del meta luso.

A su favor cabe decir que, en su primer año, el Barcelona lo ganó todo menos la Liga (Supercopa de España, Copa del Rey y Recopa), y que sobre el campeonato liguero en Can Barça siempre se ha considerado que se perdió al ser derrotado por el Hércules, recién ascendido a Primera División, en el Camp Nou. Sin embargo, y a pesar de los éxitos del equipo, ya entonces comenzaron a hacerse famosas las cantadas de Baía, quien poco a poco fue perdiendo el favor de un público muy exigente, sobre todo con los porteros.

De hecho, y a pesar que en el Barcelona se recuerda la vuelta de los cuartos de final de la Copa ante el Atlético de Madrid como una remontada épica, Baía se comió tres de los cuatro goles de Pantic. Aunque, para goles encajados que están en la retina culé, siempre saldrá a la luz el 0-4 del Dynamo de Kiev al año siguiente, con un espectacular (y joven) Shevchenko en la Liga de Campeones, un resultado que sería la guindilla a la eliminación del equipo en la primera fase de la competición.

Hablamos ya de la temporada 1997-98, con Louis van Gaal en el banquillo azulgrana. Al técnico holandés no le convencía Vitor Baía, así que sacó provechó de una lesión de Baía para fichar en el mercado invernal a Rudd Hesp y relegar al portugués al banquillo. Para aquel entonces Baía no contaba con el favor de la afición culé, y menos si se tiene en cuenta que con el meta holandés el club comenzó a remontar, terminando la temporada con un doblete en el bolsillo, Liga y Copa del Rey.

Precisamente Baía no volvería a jugar hasta que el Barcelona entonó el alirón liguero, y volvió a evidenciar que la portería culé se le había hecho muy grande. En un partido intrascendente para los azulgranas en el Vicente Calderón, en la penúltima jornada, el Barcelona perdió por 5-2 después que Rivaldo adelantara a los culés con un golazo desde el centro del campo. No fue la mejor despedida para un Vitor Baía que llegó al Camp Nou como mejor portero del mundo y se marchó por la puerta de atrás.

Y es que el meta, natal de Sao Pedro da Afurada, arrancó la temporada 1998-99 con el Barcelona, pero enseguida se vió superado por Carles Busquets, siendo no ya el segundo portero sino el tercer portero del equipo, situación que le llevó a pedir dejar Barcelona. Baía regresó en enero de 1999 a Oporto como cedido (aunque en verano de 2000 recibió la rescisión de contrató y fichó por el conjunto de los dragones azules), conjunto con el que se retiraría a final de la temporada 2007 después de ganar 1 Liga de Campeones, 1 Copa de la UEFA, 1 Copa Intercontinental, 5 Superligas, 3 Copas y 3 Supercopas.

Su palmarés demuestra que calidad tenía de sobras, pero su paso por el Barcelona evidenció que la presión del club catalán le ganó, y no pudo demostrar los motivos por los cuales el Barça llevaba dos años persiguiendo su fichaje, como tampoco la consideración de ‘mejor portero del mundo’.

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