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El fichaje estrellado: Zlatan Ibrahimovic

El 27 de julio de 2009 presentaba el Barcelona, en olor demultitudes, a Zlatan Ibrahimovic. El sueco compareció en sala deprensa dos horas después de lo previsto (se retrasaron los documentosnecesarios para formalizar la marcha de Samuel Eto’o al Inter deMilán) y ante la enorme expectación generada por los allí presentes,que se dejaron las manos apladiendo al que se convertía en el fichajemás caro de la historia del Barcelona.

Por él, el club azulgrana desembolsó 49 millones de euros más elmencionado Samuel Eto’o, un artillero con números de infarto al queel Barcelona tasó en 20 millones de euros, dado que el camerunésacababa contrato en 2010. La operación implicaba, por tanto, lamarcha de un delantero efectivo pero polémico y sin feeling conGuardiola y significaba la llegada de otro no menos controvertido,que había tenido problemas en todos los clubes en los que habíamilitado con anterioridad: Malmo, Ajax de Amsterdam, Juventus e Inter de Milán.

Estos precedentes, sin embargo, no asustaron al Barcelona,obcecado con la necesidad de deshacerse de Eto’o y frustrado tras lanegativa del Valencia a dejar marchar a David Villa. La obsesión porencontrar destino al camerunés fue, especialmente, determinante a lahora de contratar a Ibrahimovic del que atraía también,evidentemente, su majestuosa calidad técnica. No había otro como él anivel técnico y, además, el sueco aportaba altura y beneficios, sobreel papel, en el juego aéreo. Pese a que no cumplía con el denominadoperfil Barça, Guardiola se hartó a repetir que derrocharía nuevas aportaciones al tridente atacante azulgrana y sus pronósticos, dehecho, se confirmaron durante los primeros partidos del sueco en CanBarça.

Ibra empezó la temporada como una bala, anotando goles por doquier, yenamorando al personal, encantado, de inicio, con el cambio porEto’o. Sin embargo, su llama se fue apagando con el paso de las jornadas y, poco a poco, fue perdiendo protagonismo y acaparandocríticas, dada su escasa movilidad en la zona de ataque. Con estetelón de fondo, y pese las exhibiciones del sueco ante el Real Madrid, en Liga, y el Arsenal, en los cuartos de final de la Liga de Campeones, Guardiola fue restando minutos al ariete, que acabóla temporada sentado en el banquillo y relevado por el jovencanterano Bojan.

Dado su carácter, parecía que la bomba Ibrahimovic estallaría máspronto que tarde aunque ésta no se activó hasta hace una semana,acabado el partido que enfrentó a Milan y Barça con motivo del TrofeoJoan Gamper. Previamente, el sueco había completado la pretemporadacon el cuadro azulgrana y convencido, nuevamente, a buena parte de la grada culé, dispuesta a darle una segunda oportunidad. Estos aficionados pro-Ibra, sin embargo, poco podían imaginar la rajada que se sacaría de la chistera, posteriormente, el sueco.

«El técnico no me quiere, pero no sé cuál es el problema. Los dirigentes del Barcelona dicen que no me quieren vender. En los últimos seis meses, Guardiola sólo ha hablado dos veces conmigo. No sé qué pasa (…) Yo soy feliz aquí y estoy a gusto pero el entrenador no me quiere», señaló Ibrahimovic, dando un empujoncito a su traspaso al Milan.

A sus declaraciones se sumaron las de su representante, Mino Raiola, que entre otras lindezas aseguró de Guardiola que no era tan bueno como parecía y que el de Santpedor no era el propietario del Barcelona. Puede que no lo sea pero, en cualquier caso, es quién confecciona la plantilla y quién no quería tener a sus órdenes a un jugador como Ibrahimovic que, según reveló El Mundo Deportivo, nada más llegar a Can Barça ya le soltó:

A mí me tratas como Leo Messi

De ser cierto, el episodio exhibe el tono altivo de un Ibrahimovic que, en cualquier caso, la temporada pasada anotó 21 goles (16 en Liga, 4 en Champions y 1 en Copa del Rey) adjudicándose una estadísticas que para sí las habría querido, por ejemplo, el delantero fichado por el Real Madrid también el pasado verano, Karim Benzema (8 goles en Liga y 1 en Liga de Campeones). Los números no lo son todo, sin embargo, en Can Barça donde se pide saber estar, compromiso y una integración que no logró, sobre el campo, Ibra.

Éste, finalmente, se marchó al Milan y por una cantidad irrisoria. El club rossonero le tendrá esta temporada como cedido y la próxima pagará los 24 millones de euros correspondientes al precio del traspaso. Mal negocio, sin duda, para un Barcelona que, eso sí, se libera de los 12 millones de euros de ficha que percibía el sueco como, también, de los problemas de vestuario que habrían surgido de seguir Ibrahimovic vistiendo de azulgrana.

Éste, por cierto, abandonó Can Barça criticando a Guardiola, al que llamó «filósofo» en tono despectivo y llegó a Italia con la misma cantinela, asegurando que, en Barcelona sólo había tenido problemas con el de Santpedor. Ahora, ya en el Milan, Ibrahimovic vuelve a sonreír aunque no sabemos hasta cuando lo hará…

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