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Informe Mercafutbol: El desafío de Manolo Jiménez

Manolo Jiménez tiene en Zaragoza un durísimo reto por delante. El técnico sevillano tiene que aislarse de los problemas institucionales que arrastra el club aragonés, en concurso de acreedores y con la figura del presidente, Agapito Iglesias, totalmente devaluada, y, sobre todo, debe remontar el vuelo de un equipo que se encuentra en caída libre.

En 17 jornadas de Liga disputadas, el Zaragoza sólo ha sumado diez puntos de 48 posibles y finalizó 2011 con una racha de nueve partidos consecutivos sin conocer la victoria. Para más inri, el equipo aragonés, dejando de lado el tema de los resultados, está vacío de conceptos futbolísticos. Es débil defensivamente (es el conjunto más goleado de Primera División), acusa una falta de creación flagrante y es incapaz de generar ocasiones claras de peligro. Con tales deficiencias, lograr la salvación será difícil.

Aún así, Jiménez ha asumido el desafío y ha ocupado el puesto dejado por Javier Aguirre, destituido el pasado 30 de diciembre. El mexicano salvó al equipo del infierno de Segunda División el curso pasado, ayudado por la garra de Gabi (ahora jugador del Atlético de Madrid) y la imaginación de Ander Herrera (que fichó por el Athletic).

Las bajas de ambos (también dejaron de formar parte del Zaragoza el pasado verano Uche, Toni Doblas -cedido-, Sinama Pongolle, Guirane N’Daw, Nico Bertolo, Jorge López, Jiri Jarosik, Diogo, Marco Pérez, Saïd Boutahar, Matteo Contini y Edmilson), lastraron, considerablemente, el rendimiento de un Zaragoza que, en la pasada subasta veraniega, no acertó con algunas de sus incorporaciones.

Las dos más cuestionadas han sido, curiosamente, las que recomendó Javier Aguirre: Efraín Juárez y Pablo Barrera. El primero de ellos ha sido un auténtico coladero y el segundo ha mostrado un rendimiento inferior a Juan Carlos, la otra opción para la banda izquierda maña. Pese a ello, Aguirre confió en ellos (pese a que no fueran del gusto de la grada) y tal situación deterioró su imagen de cara a una afición aragonesa cansada de sufrir.

Ahora, los seguidores miran con un cauto optimismo el proyecto iniciado por Jiménez y los métodos que tiene previsto emplear el andaluz. Para empezar, podría finiquitar antes de tiempo las cesiones de Juárez (pertenece al Celtic de Glasgow) y Barrera (West Ham) y, para continuar, ya ha pedido fichajes. «En defensa tenemos que reforzarnos, porque recibimos muchos goles y hay que ser más contundentes. Además, nos falta algo en la creación en el centro del campo y algún delantero más. Es lo mínimo que necesitamos», confirmó durante su presentación.

Posteriormente, sus problemas se agravaron con la marcha de Leo Ponzio a River Plate, quien era el capitán del equipo y el alma máter del Zaragoza desde que se marchara Gabi, y las ansias de Jiménez por reforzar al equipo, obviamente, aumentaron. Y sólo falta, por tanto, que Agapito Iglesias cumpla con sus deseos y que los refuerzos que lleguen a La Romareda este invierno cumplan la máxima: bueno, bonito y barato. El objetivo no es fácil pero, como mínimo, Jiménez lo afronta con valentía.

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