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Informe MF: análisis de los equipos en cuartos de Champions

Sorteo libre, puro. Ocho equipos. Tres españoles, dos ingleses, dos alemanes y un francés. Parece el arranque de un chiste, pero es el reparto de nacionalidades de los equipos que quedan vivos en la Champions League más seria que se recuerda. Barça, Real Madrid y Atlético de Madrid conocerán mañana el tamaño del muro que se levantará ante ellos para alcanzar las semifinales. Puede ser un muro de piedra (Borussia, Manchester), un muro de piedra reforzado con hierro (Chelsea, PSG) o un muro de hierro relleno de hormigón (Bayern).

 

Rivales difíciles: Borussia y Manchester United

Finalista de la última edición, el Borussia mantiene el guión que lo convirtió en un enemigo temible, pero ha perdido o no tiene disponibles a sus actores principales: Götze desertó al campeón de Europa, Lewandowski se pierde la ida por acumulación de tarjetas y la espalda de Gündogan mantiene al equipo doblegado. Ese guión que engulló al último Madrid de Mourinho apuesta por el vértigo, las transiciones meteóricas y la presión en todo el campo, elementos que exigen la máxima precisión de sus ejecutores. Y no es lo mismo lanzar una contra con Götze y Gündogan que con Mkhitaryan y Sahin. Unos son enormes futbolistas, los otros son los más adecuados para esa misión.

Aún así, el Borussia y sus aficionados tienen motivos para sonreír de cara al cruce de cuartos: recuperan al indispensable Piszczek, por lo que podrán formar una defensa de garantías (sin Subotic, eso sí) por primera vez esta temporada. Además, el cuadro que dirige Jurgen Klopp se despidió de la Bundesliga hace bastantes meses, así que centrarán sus últimos esfuerzos en la Champions. A pesar de las bajas, el equipo mantiene a dos cracks en la línea de ataque que pueden resolver partidos por sí solos: Lewandowski, seguramente el mejor ‘9’ de Europa; y el fenomenal Marco Reus, el auténtico responsable del juego ofensivo del Borussia, de cuya inspiración dependerán las posibilidades de superar la fase de cuartos. Por su estilo de juego, parece un rival más asequible para el Barça que para los dos equipos de Madrid.

Quién lo iba a decir hace cuatro o cinco años, cuando se medía al Barça de Guardiola en finales de Champions: el Manchester es seguramente el equipo más flojo de estos cuartos. Tiene tres títulos en sus vitrinas, tiene el innato e innegable empuje británico, tiene a Rooney y a Van Persie y tiene Old Trafford, un teatro para soñar cuyos rugidos pueden provocar pesadillas. Pero el United de David Moyes es un equipo vulnerable, que sufre de irregularidad crónica y que, al no tener un centro del campo de garantías (Giggs -40 años- es el mejor), tampoco tiene un patrón de juego consistente. Juega a ráfagas. Y en una de esas ráfagas, claro, pueden aparecer Rooney o Van Persie para fusilar, pero no es ese equipo intenso y fiable de la última era Ferguson. Públicamente lo negarán, pero Madrid, Barça y Atlético celebrarían entre bastidores que les tocara la bola del Manchester en el sorteo.

 

Rivales muy difíciles: Chelsea y Paris Saint Germain

Mourinho lo ha vuelto a hacer. Ha cogido un grupo de buenos futbolistas y lo ha convertido en un bloque compacto e incómodo, el típico rival que no derribas hasta el minuto 180 en una eliminatoria. El Chelsea de Mou es como el Madrid de Mou o el Oporto de Mou, un equipo competitivo que se basa en la solidez defensiva, que quiere dominar el medio del campo desde el aspecto físico y táctico (ayudas y más ayudas) y que fía las opciones de ataque a sus hombres más brillantes técnicamente. En el Madrid tenía a Cristiano y a Özil, en el Chelsea tiene al majestuoso Eden Hazard y al omnipresente Oscar.

El equipo londinense minimiza sus errores y aprovecha como nadie las debilidades del rival, sello de autor del técnico portugués, por lo que ningún equipo lo quiere enfrente. Además, Mou se maneja como nadie en los ambientes de tensión y sabría cómo llevar la eliminatoria a su terreno para tener más opciones de pasar a semifinales. Es un equipo, eso sí, al que le cuesta hacer goles y que ya ha demostrado (en la ida con el Galatasaray) que lo pasa mal cuando juega con en el marcador en contra o cuando el rival le entrega el balón. La eliminatoria contra el Chelsea tendría enorme morbo en dos escenarios: el Santiago Bernabéu y el Camp Nou, donde no quieren ni ver a The Special One.

El Paris Saint Germain es más vulnerable que el Chelsea por su inexperiencia en este tipo de partidos, pero también es más peligroso. Blanc le ha dado consistencia al equipo colocando a dos peones como Motta y Matuidi al lado del talentoso Verratti, aunque para ello haya tenido que sacrificar las arrancadas de Lucas Moura o los destellos de crack de Pastore, que han perdido presencia en sus onces. Atrás, a la solidez que aportaba una bestia como Thiago Silva se ha sumado esta temporada el prometedor Marquinhos, formando la pareja de centrales con la que un día soñó el Barça. Su punto débil son los laterales, Van Der Wiel y Maxwell, que corren más y mejor hacia delante que hacia atrás.

En cualquier caso, es en la vertiente ofensiva donde el PSG da más miedo: Zlatan Ibrahimovic está sólo unos milímetros por debajo de Messi o Cristiano, y ahora, aparte de Lavezzi, tiene como compañero a Edinson Cavani, que lleva el gol en las venas. Al equipo francés no le quema el balón, puede llevar el peso de los partidos y ejecutar a sus rivales de varias maneras. Una de ellas, especialmente temible para el Barça, es a través de su potentísimo juego aéreo.

 

Rival a evitar: Bayern de Munich

Sería muy fácil recurrir a las estadísticas para defender la supremacía del actual campeón de Europa, pero el Bayern es tan temible por eso, por lo que dicen los números, como por las sensaciones que transmite. Recuerda al mejor Barça de Guardiola: da igual quién esté delante y cómo de feo se ponga el partido, el equipo tiene recursos para superar cualquier adversidad. Pep ha rizado el rizo de Heynckes con el fichaje de Thiago, que aporta todavía más control a los partidos, y ha disfrazado a Javi Martínez de Sergio Busquets, con lo que el equipo también ha ganado en consistencia defensiva. Además, se ha inventado al Lahm centrocampista, que ha abandonado el oscuro lateral derecho para convertirse en un faro en la medular que siempre alumbra en la buena dirección.

El Bayern tiene pocas fisuras y, las que tiene, las ha sabido disimular muy bien. Tal vez sus centrales, Dante y Boateng, sean la parte más endeble del muro. Por ahí deberían empezar a picar Madrid, Barça y Atlético si quieren tener alguna posibilidad de seguir adelante. De los tres españoles, el Madrid parece que tiene las mejores armas para hacerle daño, aunque a doble partido… en fin, mejor evitar al Bayern.

La pureza del sorteo permite que los equipos españoles, cuyas armas ya conocemos, se crucen en estos apasionantes cuartos de final: el Barça no quiere al Madrid, el Madrid no quiere al Atlético y el Atlético no quiere al Barça. Y nadie quiere al Bayern.

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