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Informe MF: la exigencia selectiva de Florentino Pérez

La Décima no ha sido suficiente para Carlo Ancelotti, que se marcha del club con el apoyo de la plantilla y la afición.

carlo-ancelotti Ancelotti, con la Décima (FOTO: 8by8mag.com)

Memoria de pez, monedero de piel de cocodrilo. Así es el Real Madrid, el mejor club del siglo XX, que transita por el XXI dando bandazos al compás de los deseos de Florentino Pérez, el devorador de entrenadores.

El máximo mandatario del club blanco anunció ayer la destitución de Carlo Ancelotti asegurando que se trataba de una decisión “muy difícil”, aunque tanto él como su Junta Directiva estaban ahí para tomar ese tipo de medidas. “Ancelotti se ha ganado el cariño de la Junta y el mío. También el de la afición. Forma parte de la historia por ser el entrenador de la Décima, pero la exigencia es máxima y necesitamos dar un nuevo impulso”, apuntilló.

No se equivoca Florentino Pérez al recordar que en el Santiago Bernabéu la exigencia es máxima. Así lo dicta la gloriosa historia del club, ganador compulsivo, el más laureado de Europa (10 Champions) y de España (32 ligas) en lo que a títulos importantes se refiere. Eso sí, el Ser Superior se olvida de decir para quién es máxima esa exigencia.

Desde luego, lo ha sido para Carlo Ancelotti, al que no le ha servido de nada conquistar la ansiada Décima, ni la Copa del Rey ante el Barça, así como la Supercopa de Europa y el Mundialito de Clubes. Cuatro títulos en dos temporadas, los mismos, por cierto, que podría conseguir el Barça si completa el triplete (el año pasado logró la Supercopa de España). Poco importa que la plantilla mostrara públicamente su apoyo a Ancelotti y que todas las encuestas dijeran que la afición estaba con el entrenador italiano. Memoria de pez, Florentino Pérez ha vuelto a sacar la trituradora. Y que pase el siguiente.

La exigencia es máxima, por supuesto, pero no aprieta a todo el mundo por igual. Sin ir más lejos, las dos grandes estrellas del equipo, Cristiano Ronaldo y Gareth Bale, no han estado a la altura de las circunstancias esta temporada, en especial el galés. Cristiano ha acabado la temporada como Pichichi y Bota de Oro europeo, pero ha alimentado ese cartel de futbolista poco determinante en las grandes citas. Peor le ha ido a Bale, que cierra el curso alejadísimo de ese futbolista letal que fue en la Premier League, con su representante reclamando que sus compañeros no le pasan el balón y con la afición del Santiago Bernabéu harta de ese aura de pasotismo que rodea al ex del Tottenham.

Exigencia máxima, por supuesto, pero selectiva, en especial si el examen es para la Junta Directiva que capitanea Florentino Pérez. El presidente lleva 12 años en el cargo en dos etapas distintas con un bagaje de títulos discreto: 14 en total, de los que sólo cinco son realmente importantes (2 Champions, 3 Ligas). En ese tiempo han pasado nueve entrenadores por el banquillo del Santiago Bernabéu, la mayoría escogidos por un Florentino Pérez que parece exento de responsabilidades a la hora de recibir las notas.

Memoria de pez, Florentino Pérez ha olvidado pronto la Décima y ese Madrid de los récords al que comparaban con el Barça de Guardiola en diciembre. Memoria de pez, el presidente no debe saber que para conseguir títulos es necesaria la estabilidad, la planificación y la paciencia. Memoria de pez, pero monedero de piel de cocodrilo, el Ser Superior volverá a ilusionar al Santiago Bernabéu este verano con los cromos más buscados del mercado mundial. Porque puede permitírselo y porque la exigencia es máxima.

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