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Informe MF: la fiel indecisión de Guardiola

La satisfacción y la recompensa de tener a Pep Guardiola en el banquillo de tu equipo implica tener que padecer el teatrillo que se monta cuando se aproxima el final de temporada y aparece, recurrente, la pregunta del millón: ¿seguirá el año que viene?

Lo saben bien en Can Barça, donde disfrutaron de las sinergias de la mejor generación de futbolistas de su historia con el mejor técnico del mundo, pero donde también padecieron la indecisión de Guardiola sobre su futuro cada final de curso. El barcelonismo vivía con cierta desazón la etapa más importante del curso, de abril a junio, porque a pesar de que el equipo no paraba de levantar un título tras otro, la copa más importante se reservaba siempre para el final y no dependía de los resultados: la continuidad de Guardiola. En el Bayern se libraron en su primer año, igual que en el Barça, pero a las puertas de febrero y tras unas declaraciones confusas del técnico, esa incertidumbre ha cogido un vuelo desde Barcelona a Munich.

«Todavía tenemos tiempo para hablar de la ampliación del contrato después del final de la temporada, en el verano. El fútbol es así y hoy es completamente diferente al día siguiente«, dijo el entrenador en un encuentro con aficionados del Bayern. Nada nuevo bajo el sol de Pep, salvo por el detalle que poco después se refirió a su etapa en Munich en pasado. «Fue un gran reto para mí. He hecho realidad un sueño como es ser entrenador del Bayern», admitió. Muchos lo entendieron como un traspié en el uso del alemán del técnico. Otros no. Fuera un error o no, viene a alimentar un fuego que el entrenador aviva por ser fiel a sí mismo.

El debate sobre su futuro no nace precisamente del entrenador, pero se fomenta por su particular forma de entender la profesión. Guardiola no le da tanta importancia a los contratos como a las sensaciones, a las que citó cuando abandonó el Camp Nou para tomarse un año sabático en New York. Se había vaciado. El de Santpedor no pasa por el aro ante esa extraña obsesión de clubes y aficionados por atar en corto a sus figuras y exigir demostraciones de amor periódicas. Guardiola se entrega a fondo en su trabajo para ser el mejor, así que nadie puede recriminarle que un día, el que quiera él, haga las maletas y se vaya con la música a otra parte. Básicamente, porque el día que toma esa decisión es porque considera que ya no puede ser el mejor.

Su contrato con el Bayern acaba en junio de 2016, pero Franz Beckenbauer lo dijo muy claro hace unos días: «Pep Guardiola no necesita un contrato. Si se quiere ir, se irá». Kalle lleva razón.

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