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Promesa de la semana: Diego Perotti

La historia de Diego Perotti relata la vida de un jugador concoraje, fuerza y, sobre todo, ganas de superación que no se rindióa las primeras de cambio, cuando Boca Juniors despreció suscualidades y provocó que el jugador llegara, incluso, a plantearseabandonar el fútbol.

Cuando aquella idea se le pasó por la cabeza, Perotti tenía, tansólo, 14 años y dos aciagas temporadas en el alevínxeneize a sus espaldas. Durante su periplo en el equipoargentino, sólo jugó 5 partidos pero se hartó, eso sí, a acumulardecepciones, tal y como, hace un tiempo, relató en una entrevistaconcedida para el diario Sport.

«Teníamos sólo 12 años y en Boca te trataban realmente mal.Cuando sos tan chico, sufrís demasiado eso y los entrenadores queteníamos en ese momento eran muy poco pedagógicos. No les importabadejarte sin saltar al campo en una práctica o siempre ser el últimoen todo. Ese trato me hizo dudar sobre si podía jugar alfútbol. Yo no quería abandonar porque iba a sentir quetodo era un fracaso, pero no me olvido las veces que volví llorandode los entrenamientos y lo que sufría cuando llegaba la hora deirme a entrenar», explicó Perotti que, tras su experiencia en Boca,decidió darse un descanso.

Su período de reflexión, por suerte, duró, tan sólo, unatemporada y, en 2002, Perotti se armaba de valor para probarfortuna en el Club Deportivo Morón, de Argentina. Allí, y trassuperar la prueba previa, se percataron de las cualidades queresiden en sus botas y le dieron la confianza y el cariño que jamásrecibió en Boca Juniors, club en el que, por cierto, sí que brillósu padre, Hugo, ‘el Mono’ Perotti.

De él, ha heredado sus ganas por jugar al fútbol y por él se havisto obligado a esforzarse, todavía, más para demostrar que no es,tan sólo, el hijo de un futbolista argentino consagrado. Elobjetivo lo ha logrado con creces, a base de un esfuerzo que se viorecompensado en 2007.

Aquel año se cumplía su quinta temporada enel Morón y sus buenas actuaciones le llevaron, por un lado, a sercitado para jugar varios amistosos con la selección juvenil sub-20que, posteriormente, sería campeona del mundo en Canadá y, porotro, a llamar la atención de los ojeadores del Sevilla, liderados por el ‘gran’ Monchi.

Sólo él es capaz de encontrar a una estrella en un modestoequipo argentino (sería el equivalente a un Segunda B español) y dellevarle al Sánchez Pizjuán por un precio irrisorio: 200.000 euros. Insignificante coste, sin duda, para un jugador de su talla, que llegó a la capital andaluza con la misión de reforzar las filas del por aquel entonces recién ascendido a Segunda, Sevilla Atlético.

En el filial hispalense, Perotti no decepcionó y exhibió su visión de juego, su calidad técnica, su regate endiablado y su facilidad para jugar en cualquier posición de los tres cuartos de campo, es decir, tanto de segunda punta como de extremo derecho o izquierdo.

Dadas sus cualidades, Manolo Jiménez pidió tenerle en el primer equipo, opción que no pudo darse hasta el pasado mes de enero, momento en que Ernestp Chevantón consiguió la ficha de comunitario y liberó la de extranjero, que acabó cayendo en Perotti.

Desde su llegada al equipo de gala sevillista, todo han sido reconocimientos para el argentino, al que Manolo Jiménez sitúa en banda izquierda. Desde allí, sus internadas son como puñales y su facilidad para superar a sus rivales, pasmosa. Con estas virtudes en el bolsillo, no es de extrañar que su presencia sea, cada vez, más determinante en el equipo andaluz.

Esta temporada, sin ir más lejos, Perotti ha jugado todos los partidos de Liga, exceptuando uno, como titular y ha anotado dos goles demostrando que, cada vez, ejerce un papel de mayor protagonismo y que, pronto, dejará de ser una promesa de 21 años para convertirse en una gran estrella internacional que valdrá, seguramente, mucho más que 200.000 euros…

Algunos de los mejores momentos de Perotti

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