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¿Quién puede culpar a Wenger por no querer vender a Cesc?

(Opinión) Es normal que el técnico galo no quisiera deshacerse de su máxima estrella si no era previo pago de una suculenta cantidad económica que el Barcelona no ofreció.

Cesc Fàbregas en su primer entrenamiento de la temporada 2010-11 con el Arsenal Cesc no se moverá del Arsenal, por el momento (FOTO: Getty Images)

El viernes pasado, el culebrón Cesc Fàbregas llegaba a su fin. Almenos, hasta la próxima temporada. La resolución se redujo a uncomunicado del propio centrocampista de Arenys de Mar, que admitió suinterés por el Barcelona pero que explicó, también, que las dosofertas presentadas por el club azulgrana habían resultadoinsuficientes para el Arsenal. Su explicación fue rápidamenteampliada por el propio Barça que, también mediante comunicado, añadíaque ninguna de las ofertas a las que se refería el jugador, habíasuperado los 40 millones de euros.

Elegante forma de zanjar el tema por ambas partes y curiosa manerade abrir un nuevo debate, el que divide a los que consideran que Cesctendría que haber presionado más al Arsenal para vestir de azulgrana esta temporada y los que aseguran que la actual junta directiva tendría que haber luchado más para cerrar su fichaje. Y mientras unos y otros discuten sobre el tema, el hombre calmado, reflexivo y sincero, Pep Guardiola, dice la suya: «Entiendo al Arsenal y entiendo a Wenger. Yo tampoco le habría dejado marchar. Sólo espero que Cesc pueda seguir disfrutando de una liga tan bonita y competitiva como laPremier».

Interesantes palabras, sin dudas, las del de Santpedor, al que nole falta ni un ápice de razón. Es normal que el técnico francés hayadificultado la marcha del jugador por el que apostó cuando tenía tansólo 16 años y sobre el que gira el actual proyecto gunner.¿Es criticable su postura? A mi entender, No. Cesc Fàbregas es unjugador de 23 años, de grandes cualidades deportivas y dotado de unacapacidad de liderazgo impropia para un futbolista de su edad. En elArsenal ha crecido y se ha revalorizado. Si se pagaron 46 millonesmás Eto’o por Zlatan Ibrahimovic o, esta temporada, 40 ‘kilos’ porVilla, un jugador de gran calidad pero de 28 años, ¿tan descabelladoes llegar a los 50 millones por Cesc?

Por otro lado, el jugador, con las declaraciones pronunciadas enel acto publicitario de Port Aventura («Si me voy del Arsenal, iré alBarça«), ya dio el paso con el que dejó claro su interés por vestir deazulgrana. Ir a más hubiera sido una falta de respeto para el clubgunner, en el que se le dio la oportunidad de brillar, en el que se le dio responsabilidad y en el que se ha convertido en el grandísimo jugador que a día de hoy es. Cesc Fàbregas tiene ADN Barça, sí, pero tiene, también, mucho que agradecer al Arsenal, en el que siempre ha estado amparado por un Arsène Wenger que le adora, y no sin motivo.

Que los que dicen que el Arsenal debe ser comprensivo y rebajar sus pretensiones económicas con el Barcelona porque Cesc estuvo en la cantera culé se pregunten: ¿Qué hubiera sido del de Arenys si no hubiera emigrado a Inglaterra a los 16?

Puede que hubieran habido opciones para él en el Barça pero noolvidemos que cuando Cesc se marchó, la cantera culé no recibía elmimo con el que cuenta en la actualidad y que Xavi e Iniestafrenaban, irremediablemente, la progresión de un jugador que sabe quele debe mucho a Arsène Wenger.

ServifutbolGetty Images

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